Las Profecías de Nostradamus (complete)

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Las Profecías de Nostradamus

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Las Profecías de Nostradamus

As Profecias de Nostradamus

Contents

Prefasio

Tu llegada tardía a este mundo César Nostradamus, hijo mío, me induce a poner por escrito, a fin de dejarte este recuerdo después de mi extinción corporal, aquello que, del Porvenir, la Divina Esencia me ha permitido conocer por medio de las Revoluciones Astronómicas. Es provecho común de los hombres que te dedico esta obra, fruto de una serie nunca interrumpida de vigilias nocturnas en el curso de una vida ya larga.

Y porque es la voluntad de Dios inmortal que, en el presente, no estés todavía despierto a las luces naturales que Él ha dado a esta terrena playa, y que deba recorrer solo y bajo el signo de Marte los meses de tu primera infancia, y que no hayas llegado siquiera a los años más robustos en que sería posible mi compañía, y que por lo tanto, tu entendimiento, demasiado débil ahora, no puede recibir nada de esta búsqueda que realizo y que por la fuerza de las cosas terminará con mis días.

Visto que, por escrito, no podré transmitirte lo que sólo es posible por la tradición oral: esas palabras, entre los nuestros hereditarias, que te abrirían a tu vez la vía de la oculta predicción, porque, bajo la escritura, el tiempo las haría ineficaces, quedarán encerradas en mi estomago.

Considerando también que, para el hombre, los acontecimientos futuros quedan siempre definitivamente inciertos, estando regidos y gobernados por el poder inestimable de Dios; el cual no deja de querer inspirarnos, y esto, no a través de transportes dionisiacos ni de movimientos delirantes, sino, a la verdad, por las figuras Astronómicas que El nos propone: "fuera de la aprobación divina nadie puede presagiar con exactitud los acontecimientos fortuitos y particulares, ni si haber sido tocado por el soplo del espíritu profético".

Recordando además que desde tiempo atrás y muchas veces, he predicho, con mucha anterioridad y precisando los lugares, acontecimientos que se produjeron efectivamente en ellos, previsión que nunca dejé a atribuir a la virtud de la inspiración divina; que, además, he anunciado como inminentes algunas calamidades o prosperidades que, bien pronto, vinieron a afectar las zonas que yo había designado entre todas las que se extienden bajo las diferentes latitudes; que después he preferido callar y no dar al mundo mis predicciones, renunciando aún a ponerlas por escrito tanto temía para ellas la injuria del tiempo, y no solamente del tiempo que corre, sino también, y sobre todo, de la mayor parte de las épocas que seguirán: porque los reinos del porvenir se mostrarán bajo formas de tal manera insólitas, porque sus leyes, doctrinas y costumbres cambiarán tanto con relación a las presentes, a tal punto que les podría decir diametralmente opuestas, que, si hubiese intentado describir esos reinos tales como serán en realidad, las generaciones futuras, quiero decir aquellas que, teniendo todavía el orden hoy en vigor, se sentían para siempre seguras en sus fronteras, en sus sociedades, en su modo de vida y en su fe, esas generaciones, digo, no hubiesen creído creer lo que oían y hubieran venido a condenar una descripción, por tanto verídica, la misma que, demasiado tarde, será aceptada por los siglos.

Refiriéndome en fin a la verdad de esta palabra del Salvador: "no darás a los perros lo que pertenece a la santidad, no arrojarás las perlas a los cerdos, por temor a que las pisoteen y volviéndose juntos contra vosotros, os despedacen".

Por todas estas razones me había resuelto a privar de mi lengua al pueblo y de mi pluma al papel.

Después, yo cambié de opinión, y tomé un partido diferente: extender el empleo de mis luces al conjunto de los acontecimientos futuros, tan lejos como me fuera posible percibirlos, comprendiendo aquellos cuya comunicación me parecía lo más urgente, y dirigirme, no a algunos, sino al pueblo entero de los hombres y a la época que habrá visto el acceso de ellos a la cosa pública. Además, sabiéndola "auricular" fragilidad de los hombres, y no queriendo arriesgarme nunca a escandalizarla, cualquiera que sea la mutación que se produzca en las mentalidades, decidí expresarme en sentencias cortas, tejidas unas con otras, y cuyo sentido quedaría oculto tras de severos obstáculos: todo esto debía ser redactado bajo forma nebulosa, como conviene muy particularmente a estas profecías de las que está escrito: "tú has escondido estas cosas a los sabios y a los prudentes, a saber a los poderosos y a los reyes, pero las has entregado como frutos limpiados de sus semillas a aquellos que pesan poco sobre el suelo y que no entorpecen el espacio".

Los profetas del pasado, que vieron las cosas lejanas y que previeron los acontecimientos futuros, habían recibido de Dios y de sus ángeles este "espíritu de vaticinación" sin el cual ninguna obra puede llevarse a término. Mientras este espíritu de vaticinación permanecía en los profetas, el poder que les comunicaba era inmenso y ellos esparcían sus beneficios sobre todo aquello que les estaba sometido. Existen otras realizaciones posibles además de las realizaciones sublimes de los profetas, y, por analogía entre sus finalidades respectivas, estas dependerán de nuestro "buen genio" exactamente como aquellas dependían de Dios. A fin de permitirnos estas menores realizaciones, el espíritu de profecía acerca a nosotros su calor y su poder, así como hace el sol con nuestras personas físicas cuando, habiendo lanzado sus rayos sobre los cuatro elementos deja su influencia, de vuelta por esos elementos, esparciese también sobre los cuerpos no elementales como son los nuestros. En cuanto a nosotros, como simples seres humanos, no somos capaces de penetrar, por el solo ejercicio de nuestras facultades y talentos naturales, los secretos insondables de Dios creando el Universo: "porque no nos ha sido dado conocer los tiempos ni los momentos, etc.".

No se trata de que nuestra época no puedan existir o aparecer ciertos personajes, como fue en el pasado, a quienes Dios el Creador quiera revelar, por medio de imágenes impresas por El en su espíritu, algunos secretos del porvenir armonioso acuerdo con los juicios astrológicos. Para este resultado, una clase de llama surge en estos personajes, exaltando su facultad volitiva, inspirándolos, y haciéndolos discernir en las cosas futuras aquello que será hecho por el hombre y aquello que será hecho por Dios. Porque la obra divina, si bien es absoluta en su totalidad, no lo es en sus partes. Esas partes son tres: los ángeles, los malos y entre los dos el hombre y sus poderes; esto deja a Dios todo el campo posible para realizar y terminar su obra como El la entiende.

Pero me parece, hijo mío, que te hablo aquí en un lenguaje demasiado complicado.

Para volver a mi exposición, te diré que existe otra clase de predicción oculta, que nos viene oralmente y bajo la forma poética del "sutil espíritu del fuego". Esto nos llega alguna vez cuando, como consecuencia de una más alta contemplación de lo que en realidad son los astros, ese sutil espíritu del fuego se apropia de nuestro entendimiento. Entonces nuestra atención se hace más vigilante y muy especialmente a las percepciones del oído: comenzamos a oír frases con carencia rítmica, sin ningún temor y olvidando toda vergüenza, largas series de sentencias, perfectas ya para ser escritas. ¡Pero qué!. ¿Esto no se produce también por el don de la adivinación, y no procede de Dios, Del Dios que transciende el tiempo, y del que proceden todos los otros dones?.

Aunque hijo mío, haya puesto adelante la palabra Profeta, no creas que yo me quiero atribuir título de tan alta sublimidad, sobre todo teniendo en cuenta el tiempo presente. No está escrito: "aquel que hoy es calificado de Profeta, ¿antiguamente hubiera sido nombrado vidente?". Profeta, en efecto, es propiamente aquel que ve las cosas situadas completamente fuera de la posibilidad del conocimiento natural, y no digo solamente del hombre, sino de todo ser creado. Que si su pensaras que el Profeta pudiera, mediante la luz profética, la más perfecta, captar el todo de una cosa, sea divina, o aún humana, yo te respondería que no es posible, visto que dicha cosa extiende en todas direcciones ramificaciones indefinidas.

Si, hijo mío, los secretos de Dios son incomprensibles; y si la virtud que produce las causas futuras puede andar durante largo tiempo en estrecho contacto con el conocimiento natural, las causas que nacerán de ella escaparán seguramente a ese conocimiento natural: partirán, en efecto, de otro de sus orígenes, el último y más determinante de todos, el "libre arbitrio"; esto hace que no sabrán adquirir ninguna condición capaz de hacerlas conocer antes de su realización, ni por humanos augures, ni por ninguna inteligencias obrehumana o potencia oculta existente bajo la concavidad del cielo. Lo cual resulta también de este hecho supremo: una Eternidad Total, que reúne en si todos los tiempos.

Pero por lo mismo que esta eternidad es indivisible, los impulsos continuos que de ella emana no pueden sino inscribirse, con todo rigor aunque de manera simbólica en el movimiento de los astros: de aquí la posibilidad de llegar a las causa para quien posee el conocimiento de este movimiento.

No digo, hijo mío, y me entenderás un día, aunque toda noción de estas materias sea hoy vedada a tu débil entendimiento, no digo que muchas causa futuras, y aún muy lejanas, se encuentran fuera de la comprensión de la criatura racional. No es así, toda vez que esas causas futuras han de ser engendradas por el alma intelectual de las cosas presentes. Por lejanas que ellas sean, esas causas futuras no son ni demasiadas ocultas ni difíciles de situar en su cadena causal.

Pero aquello que jamás se podrá adquirir fuera de la inspiración divina, es el conocimiento "completo" de las causas: este exige imperiosamente la inspiración ese motor primordial cuyo principio es Dios el Creador; instinto y ciencia de augures no vienen sino después. Sin embargo, estas últimas son eficaces en lo que concierne a las causas "indiferentes", es decir, aquellas que son indiferentemente producidas o no producidas: en ese caso, el presagio se realiza regularmente, y en el lugar previsto, pero en parte solamente.

Porque el entendimiento, creado para el conocimiento racional, es, por si mismo, incapaz de la "visión oculta": esta facultad no se despierta sino a favor del "limbo adivinatorio" y de la voz que en él se hace oír, esta voz traduce los movimientos de una "llama exigua, exacta y que actúa de fuera", ante la que se inclinan las causa futuras.

A este respecto, hijo mío, te suplico que no emplees nunca tu entendimiento en semejantes sueños y vanidades que secan el cuerpo y llevan el alma a su perdición, nublando el juicio en quienes no lo tienen fuertemente formado, y sobre todo, guárdate de la magia, esta vanidad más que execrable, reprobada por las Santas Escrituras y por los divinos canónes; exceptuando la Astrología Judiciaria que no está incluida en esa condenación, y que ha sido el tema de mis continuos cálculos. Es gracia a la Astrología, y mediante la inspiración y revelación divina, que he redactado las presentes Profecías.

Y aunque esta rama de la Filosofía secreta no sea, en lo que ella misma concierne, de ninguna manera reprobada, me he guardado muy bien de llevarla hasta donde pudiera presentarse como presuntuosa y desenfrenada en sus especulaciones extremas; a pesar de que muchas obras que tratando de esas especulaciones, escondidas durante largos siglos habían llegado a mis manos. Pero, como yo desconfiaba de lo que podía suceder después de mí, he hecho de ellas una vez leídas, presente a Vulcano. Y entre tanto el fuego las destruía, la llama lamiendo el aire producía una claridad insólita, más fuerte que todas aquellas que pudiera producir una llama ordinaria, y, semejante a un relámpago de rayo iluminó de repente la casa como si ella fuera "sutilmente" a incendiarse. Es por esto, y a fin de que no te arriesgues un día a ser engañado por esos libros persiguiendo y verificando cuidadosamente la perfecta de lo que, en ello, estaba relacionado con la Luna, así como de lo que estaba relacionado con el Sol, de tal manera que, bajo tierra, los elementos solares fueses a las substancias incorruptibles y los lunares a la ondas ocultas, es por esto - repito - que los he convertido finalmente en cenizas.

¡Pero dejemos de lado estas imaginaciones fantásticas!.

Lo que he querido manifestar ante ti, es la esencia misma de este conocimiento que, modelándose sobre el conocimiento celeste nos permite juzgar las causas que intervendrán en un espacio bien definido, los lugares mismo y una parte del tiempo, a saber: de aquella esencia que está dotada de propiedades ocultas, todo por inspiración divina, y de acuerdo con las figuras celestes consideradas bajo una luz o concepción sobrenatural, y bajo esta cualidad, propia a la Eternidad, de comprender en Si los tres Tiempos: gracias a esto se nos revela la causa futura tanto como la causa presente o la causa pasada: "porque todas las cosas están desnudas y abiertas delante de El, etc.".

Así, hijo mío, tú podrás bien pronto comprender a pesar de tu tierno cerebro que las cosas del porvenir se pueden profetizar por las nocturnas y celestes luces, que son naturales y por espíritu de profecía. No es, repito, que me quiera atribuir nombre y poder profético cuando digo haber recibido inspiraciones y revelaciones. No, yo no soy sino un hombre mortal, que toca el cielo por el espíritu no menos que la tierra por los pies: "yo puedo no errar, y sin embargo he fallado y he sido infiel". Soy pecador, como cualquiera de este mundo, y sujeto a todas las humanas aflicciones.

Pero, a pesar de esto, como varias veces en la semana me he sorprendido interrogando un espejo líquido y de él recibiendo alucinantes imágenes he querido dar esas visiones dignas de la benevolencia divina sometiéndolas durante largas noches a la prueba del estudio y del cálculo. Así he compuesto los presentes Libros de Profecías. Contiene cada uno cien cuartetas de acuerdo con la Astronomía. En cuanto a las Profecías las he oscurecido voluntariamente un poco por la manera como las he ordenado: constituyen una perpetua vaticinación de aquí al año 3.797.

Leyendo esta cifra algunos retirarán su frente de mi obra considerando la duración que pretende abarcar y, también, su extensión a "todo" lo que ocurrirá y todas sus significaciones bajo la concavidad de la Luna, quiero decir a todas las causas, universalmente y por toda la tierra, como bien lo entiendes, hijo mío. Que si tu vives hasta su término la edad natural del hombre, tú verás, bajo la latitud que habitas y el cielo de tu nacimiento, los acontecimientos que preveo para el porvenir.

Ciertamente, el Dios Eterno es el único que conoce la Eternidad de su Luz que procede de El y reúne en si todos los tiempos. Pero, al personaje que El quiere escoger, su Majestad inconmensurable e incomprensible dispensa sus revelaciones, al precio, lo que confieso francamente, gracias a su amplia, estudiosa y melancólica respuesta. Ese personaje entra así en relación con una "potencia oculta" que Dios permite que se manifieste a él. Y cuando profetiza bajo el soplo de la inspiración, dos causas eficientes, cito las dos principales, se presentan a su entendimiento y determinan juntas su profecía: la primera es esa misma inspiración que no es otra cosa que una cierta participación de la eternidad divina; ella les hace más inteligible la luz sobrenatural de los astros y le permite juzgar, por medio de Dios, Creador, todo lo que "su divino espíritu" presenta a su juicio. La segunda es una consideración puramente racional, pero también capaz de dar plena confianza al Vidente, a saber: que aquello que el predice es verdadero, como todo aquello que tiene su origen en el mundo del éter. Y es así como esa "llama exigua, exacta y que actúa del exterior" se demuestra eficaz; su divinidad aparece indudable como la dignidad de la luz natural, que ilumina a los Filósofos dándoles plena seguridad; gracias a ella han llegado partiendo del principio de la causa primera, a los más profundos abismos de las más elevadas doctrinas.

¿Pero de qué sirve vagar a semejantes profundidades a las que la capacidad futura de tu inteligencia no te permite seguirme?.

¿No veo yo, además, presentarse en el porvenir una inmensa regresión del pensamiento, sin ejemplo en el pasado?. El mundo cuando se aproxime la universal conflagración, sufrirá tantos diluvios y tan altas inundaciones que no quedarán terrenos que el agua no haya cubierto. Y tan largo será este periodo de calamidades que todo perecerá por el agua, fuera de lo que quedara inscrito en el inconsciente de los seres y en la topografía de los lugares.

Además de esas inundaciones, y en sus intervalos, algunas regiones estarán a tal punto privadas de lluvia, con excepción de una lluvia de fuego, que caerá del Cielo en gran abundancia y de piedras candentes, que nada quedará que no sea consumido. Y esto vendrá pronto y antes de la última conflagración.

El planeta Marte, en este momento termina su "siglo" antes de comenzarlo nuevamente al final de su último periodo; pero, entonces quedaránreunidos los diferentes planetas, unos en Acuario por muchos años, otros en Cáncer durante mayor tiempo y de manera más continua. Si ahora somos conducidos por la Luna, por la voluntad de Dios Eterno, antes que termine su total circuito, el Sol vendrá y después Saturno. Cuando el reino de Saturno regresara los signos celestes nos muestran, todo bien calculado, que el mundo se aproxima a una "anaragónica" revolución.

Y antes 177 años, tres meses y once días, a contar de la fecha que esto escribo, por pestilencia, larga hambruna y guerras, y más todavía por inundaciones que se repetirán muchas veces, antes y después del término que he fijado, el mundo se encontrará tan disminuido y quedará tan poca población que no se encontrará quien quiera trabajar los campos que quedarán libre por tanto tiempo como pasaron en servicio. He aquí lo que aparece del estudio del Cielo visible.

Estamos actualmente en el séptimo número del mil en que concluye todo acercándonos al octavo que es el firmamento de la octava esfera, que se encuentra, en dimensión latitudinal, en la posición fijada por Dios para terminar la revolución. Entonces, volverá a comenzar el movimiento de las imágenes celestes, ese movimiento superior que nos da la tierra estable y firme: "ella no se inclinará por los siglos de los siglos". He aquí lo que ha decidido la voluntad de Dios y cómo será en adelante si dicha voluntad permanece, a pesar de la opinión más o menos ambigua y sin relación con las leyes naturales que puedan profesar en esta materia ciertos personajes dados a sueños mahometanos.

También, algunas veces, Dios Creador, por intermedio de sus mensajeros de fuego viene a proponer a los órganos exteriores de nuestro sentidos, y principalmente a nuestros ojos, un mensaje de fuego, significativo de los acontecimientos futuros que quiere manifestarnos, está "llama mensajera" constituyendo la causa material de nuestra predicción. Porque es evidente que todo presagio que se deba tomar de la "luz exterior" exigirá como factor parcial, "una fuente de luz que sea ella misma exterior". Y como el otro factor del presagio se muestra ante lo que llamaré "el ojo del entendimiento", y que, en verdad, la visión de que tratamos aquí no podría confundirse con la clase de visión que producirá una lesión del sentido imaginativo, parece evidente que el conjunto de la predicción, luz exterior y visión interior, proviene de una sola y la misma "emanación de divinidad". Es gracias a ella que un espíritu angélico inspira al hombre que profetiza; es ella que reviste de una unción sagrada sus aterradoras vaticinaciones; es ella también la que le da forma a su fantasía en diversas apariciones nocturnas: debiendo someterse todo, a la claridad del día, a la intervención de la Astronomía, y recibir de ella esa certeza que dispensa regularmente cuando se une a la Santísima Profecía, la que no toma en consideración sino la verdad sola y no exalta sino el animo libre.

En esta hora debes comprender, hijo mío, lo que yo encuentro por mi revelaciones astronómicas, las cuales concuerdan en todos sus puntos con aquello que me ha revelado la inspiración: yo encuentro que la espada mortal se acerca a nosotros, bajo la forma de peste, de guerra más horrible de todo lo que se ha visto en tres vidas humanas, y de hambruna; yo encuentro que esa espada caerá sobre la tierra y volverá a caer muchas veces. Porque los astros se inclinan al regreso periódico de esas calamidades, porque también está dicho: "yo pondré a prueba sus iniquidades con una barra de hierro y yo los castigaré a golpe de vergas".

Sí, hijo, la misericordia de Dios no se esparcirá más sobre los hombres durante el tiempo que transcurriría antes de que la mayor parte de mis profecías sean cumplidas y consumadas por los efectos de su cumplimiento. Así por muchas veces, durante este tiempo de siniestras tempestades: "Yo trituraré", dirá el Señor, "y Yo quebrantaré y no tendré piedad".

Yo encuentro también mil otras desventuras que acaecerán por medio del agua y de continuas lluvias. Las describo detalladamente "aunque en proposiciones inconexas entre si", en esta cuartetas precisando los lugares, las fechas y el término prefijado. Y los hombres después de mí, conocerán la verdad de lo que digo porque habrán visto realizarse algunas de esas profecías, de la misma manera que algunos lo han conocido ya, como lo he hecho notar a propósito de mis predicciones verificadas anteriormente. Es verdad que entonces yo hablaba en lenguaje claro, en cambio ahora oculto las significaciones bajo algunas nubes: "pero cuando sea apartado el velo de la ignorancia" el sentido de mi predicción se aclarará cada vez más. Término hijo mío; toma este don de tu Padre, Michel Nostradamus, que espera tener tiempo sobre esta tierra para explicarte cada una de las profecías de las cuartetas dadas aquí; y que ruega al Dios inmortal que El te quiera prestar larga vida, en buena y prospera felicidad.

De Salón. Este 1 de Marzo de 1.555

CENTURIA I

I

De noche, sentado y en secreto estudio.
Tranquilo y solo, en la silla de bronce:
Exigua llama saliendo de la soledad,
Hace prosperar lo que no debe creerse en vano.

II

La vara en la mano entre los sacerdotes de Apolo
Por la onda bañada la orla y el pie:
Un miedo y una voz vibran por las mangas:
Esplendor divino. El divino se sienta a mi lado.

III

Cuando la litera por el torbellino se vuelque.
Y los rostros cubiertos por sus capas.
La república por las gentes nuevas vejadas,
Entonces blancos y rojos juzgarán al revés.

IV

Habrá un monarca para el Universo
Que no estará mucho tiempo en paz y con la vida:
Entonces se perderá la barca pesquera.
Se enfrentará al mayor desastre.

V

Perseguidos lo serán para que dure el combate
Por el campo serán más fuertemente oprimidos:
Burgo y ciudad sostendrán mayores luchas
Carcas. Narbonne acabarán extenuadas.

VI

El ojo de Ravenna quedará destituído.
Cuando fallen las alas de sus pies:
Los dos de Brescia habrán reconstruído.
Torino. Vercelli que Galos arrasaron.

VII

Tarde llegado, la ejecución cumplida.
Los vientos contrarios, cartas tomadas por el camino:
Los conjurados XIIIJ de una secta.
Por Rousseau cercenadas las empresas.

VIII

Cuantas veces tomada la ciudad solar
serán cambiadas las leyes bárbaras y vanas:
Tu mal se acerca. Ya no más tributaria
El gran Adriano recorrerá tus venas.

IX

De Oriente vendrá el corazón Púnico
A hostigar a Adriano y a los herederos de Rómulo
Acompañado de la flota Líbica.
Temblando los Malteses y los de las vacías islas cercanas.

X

Serpientes llevadas en jaulas de hierro
Donde los séptimos hijos del Rey son presos
Los viejos y los padres saldrán de su infierno profundo,
para ver morir su fruto con muerte y grito.

XI

El movimiento de los sentidos, corazón, pies y manos
Estarán de acuerdo Nápoles, Lyon y Sicilia
Espadas, fuegos, aguas luego a los nobles Romanos,
Caed, matad, muertos por su débil cerebro.

XII

A poco dirá la hoz brutal y frágil.
De bajo en alto levantada con presteza.
Luego al instante desleal y lábil.
Quien en Verona tendrá el gobierno.

XII

Los exiliados por ira, odio intestino,
Harán al Rey gran conjura:
Secretamente meterán al enemigo por la galería.
Y a sus viejos deudos contra ellos alzarán.

XIV

De la gente esclava canciones, cantos y peticiones.
Cautivos por Príncipes y Señores en las prisiones:
Al porvenir por idiotas sin cabezas,
Serán recibidos por oraciones divinas.

XV

Marte nos amenaza por la fuerza bélica
Setenta veces hará la sangre esparcirse:
Auge y ruina del Eclesiástico,
Y más quienes de ellos nada querrían oir.

XVI

Hoz en el estanque hacia Sagitario,
En su elevada cumbre de exaltación,
Peste, hambruna, muerte por mano militar,
El siglo se acerca a su renovación.

XVII

Durante cuarenta años el Iris no aparecerá,
Durante cuarenta años todos los días será visto:
La tierra árida en sequía crecerá,
Y gran diluvio cuando sea visto.

XVIII

Por la discorde negligencia Gala
Será paso a Mahoma abierto:
De sangre empapada la tierra y el mar del Sena,
El puerto Foceo de velas y naves cubierto.

XIX

Cuando serpientes vengan a circundar al ara.
La sangre Troyana vejado por las Españas:
Por ellos gran número habrán sido mermadas,
Jefe huye, escondido en el pantano entre cañas.

XX

Tours, Orleans, Blois, Angers, Reims y Nantes
Ciudades vejadas por el repentino cambio,
Por lenguas extrañas se levantarán tiendas.
Ríos, dardos, caballería haciendo temblar tierra y mar.

XXI

Profunda arcilla blanca nutre la roca.
Que de un abismo surgirá láctea.
En vano turbados no osarán tocarla.
Ignorando ser en el fondo tierra arcillosa.

XXII

Lo que vivirá y no teniendo sentido alguno,
Vendrá a dañar de muerte a su artífice,
Autun, Chalons, Langres y los dos Senas.
El granizo y el hielo harán gran maleficio.

XXIII

El mes tercero al levantarse el sol.
Jabalí leopardo, en el campo de Marte para combatir.
Leopardo tumbado al cielo extiende su mirada.
Un águila alrededor del sol ve abatirse.

XXIV

En la ciudad nueva pensativo para condenar.
El pájaro de presa al cielo acaba de ofrecerse:
Después de la victoria a los cautivos perdonar.
Cremona y Mantua grandes males habrán sufrido.

XXV

Perdido, encontrado, escondido tanto tiempo.
Será pastor semidiós honrado:
Cuando la luan acabe su gran siglo.
Por otros vientos será deshonrado.

XXVI

El gran rayo cae en hora diurna.
Mal y predicho or portador postulario:
Siguiente presagio cae en hora nocturna,
Conflicto en Reims. Londres: Etrusca pestífera.

XXVII

Bajo la sierra de guayana del cielo golpeada,
No lejos de allá está escondido el tesoro,
Que por largos siglos ha estado cerrado,
Morirá quien lo encuentre, el ojo atravesado por resorte.

XXVIII

La torre de Boucq temerá la fusta bárbara.
Un tiempo, largo tiempo después de la barca hespérica
Ganado, gente, muebles, los dos harán gran daño
Tauro y Libra ¿qué mortal puntada?

XXIX

Cuando el pez terrestre y acuático
Por fuerza vaga al suelo sea llevada.
Su forma extraña suave y horrorosa,
Por mar a los muros muy pronto los enemigos.

XXX

La nave extraña por la tormenta marina,
Abordará cerca de puerto desconocido:
No obstante los signos de rama de palma,
Después de muerte lelga buen consejo tarde venido.

XXXI

Tantos años en Galia las guerras durarán,
Lejos de la carrera del Castulón monarca:
Victoria incierta tres grandes coronarán.
Águilas, Gallo, Luna, León. Sol en marca.

XXXII

El gran Imperio será pronto trasladado
En lugar pequeño, que bien pronto crecerá.
Lugar bien ínfimo de exiguo condado.
Donde en medio vendrá a poner su cetro.

XXXIII

Cerca de un gran puente de llanura espaciosa.
El gran Lyon por fuerzas Cesáreas.
Hará abatir fuera de la ciudad rigurosa.
Por temor las puertas le serán cerradas.

XXXIV

El pájaro de presa volando a la ventana.
Antes del conflicto hace a los franceses honor,
Uno por bueno lo aceptará, uno por ambiguo siniestro:
La parte débil tendrá por buen presagio.

XXXV

El león joven al viejo sobrepasará,
En campo bélico por singular duelo,
En jaula de oro los ojos le atravesará,
Dos choques uno después morir muerte cruel.

XXXVI

Tarde la Monarquía se arrepentirá,
De no haber dado muerte a su adversario,
Pero acabará mucho más consintiendo,
Que toda su sangre por muerte hará deshacer.

XXXVII

Un poco antes que el Sol se oculte
Habrá lucha, grandes multitudes justicieras.
Se unirán, del puerto marino no hay respuesta,
Puente y sepulcro en dos lugares extraños.

XXXVIII

El Sol y el Águila al vencedor juntarán.
Respuesta vana al vacuo le aseguran,
Cuerno ni puñal podrán ser retenidos.
Vindicta paz si acaba a tiempo frenada.

XXXIX De noche en la cama el supremo estrangula.
Por haber permanecido demasiado rubia elegida.
Por tres el Imperio reemplazado agotado.
A muerte llevará carta, y paquete no leídos.

XL

La tromba falsa disimulando locura.
Hará Bizancio un cambio de leyes.
Saldrá de Egipto, que quiere que se desate.
Edicto cambiando moneda y valor.

XLI

Sitio en ciudad es de noche asaltada.
Pocos escapados, no lejos del mar conflicto,
Mujer de placer, regreso hijo desfallecido.
Veneno y cartas escondidos en el pliego.

XLII

La décima Calenda de abril de hecho gótico.
Resucitado de nuevo por gentes malignas,
El fuego extinto, asamblea diabólica.
Buscando los huesos de d'Amant y Pselin.

XLIII

Antes de que llegue el cambio de Imperio,
Llegará un caso maravilloso,
El campamento enmudecido, el pilar de Porfirio
Puesto, transmutado bajo la roca retorcida.

XLIV

En breve volverán sacrificios.
Contraventores serán llevados al martirio:
No habrán más monjes, abates, ni novicios,
La miel será mucho más cara que la cera.

XLV

Sectario de sectas gran pena al delator
Bestia en teatro, levantado el juego escénico,
De hecho antiguo ennoblecido el inventor.
Por sectas mundo confuso y cismático.

XLVI

Muy cerca de Aux, de Lestore y Miranda,
Gran fuego del cielo en tres noches caerá:
Causa sucederá muy estupenda y asombrosa.
Muy poco después la tierra temblará.

XLVII

Del lago Leman los sermones enojarán.
Días serán reducidos a semanas.
Luego meses, luego años, después todos desfallecerán
Los Magistrados condenarán sus leyes vanas.

XLVIII

Veinte años del reino de la Luna pasados,
Siete mil años otro tendrá su monarquía:
Cuando el Sol tome sus días dejados,
Cuando cumplir y consumada mi profecía.

XLIX

Mucho antes tales intrigas,
Los de Oriente por la virtud lunar:
El año mil setecientos harán grandes cambiós,
Subyugando casi el rincón Aquilonario.

L

De la acuática triplicidad nacerá,
De uno que hará del jueves su fiesta:
Su ruido, loor, reino, su poder crecerá.
Por tierra y mar a los Orientes tempestad.

LI

Jefes de Aries, Júpites y Saturno,
¿Dios eterno qué mutaciones?
Después por largo siglo su malgino tiempo retorna
¿Galicia e Italia, qué emociones?

LII

Los dos malignos de Escorpión conjuntos
El gran señor asesinado en la sala:
Peste a la Iglesia por el nuevo Rey venido,
Europa baja y Septentrional.

LIII

Lástima cuando se vea gran pueblo atormentado,
Y la ley santa en total ruina.
Por otras leyes toda la Cristiandad,
Cuando de oro y plata se encuentre nueva mina.

LIV

Dos revueltas hechas por el maligno hocero.
De reino y siglos hace permita:
El móvil signo en su sitio se coloca.
A dos iguales y de inclinación.

LV

Bajo el opuesto clima Babilónico,
Grande será de sangre la efusión,
Que tierra y mar, aire, cielo será inicuo,
Sectas, hambre, reinos, pestes, confusión.

LVI

Veréis pronto y tarde hacer gran cambio.
Horrores extremos y venganzas,
Que si la Luna conducida por su ángel,
El cielo se acerca a las inclinaciones.

LVII

Por gran discordia la tromba temblará,
Acuerdo roto levantado la testa al Cielo.
Boca sangrante en la sangre nadará,
Al suelo la cara untada de leche y miel.

LVIII

Trinchado el vientre nacerá con dos cabezas,
Y cuatro brazos. ¿Cuántos años enteros vivirá?
Día en que Aquilea celebre sus fastos,
Fossen, Turín, jefe Ferrara seguirá.

LIX

Los exiliados deportados en las Islas,
Al cambio de un más cruel Monarca,
Serán asesinados y puestos en hogueras,
Que de hablar no serán muy parcos.

LX

Un Emperador nacerá cerca de Italia,
Que el Imperio será vendido muy caro,
Dirán con qué gentes él se junta.
Que se le encontrará menos príncipe que carnicero.

LXI

La república miserable infeliz
Será devastada por el nuevo magistrado,
Su gran montón del exilio maleficio
Hará Suevia arrebatar su gran contrato.

LXII

La gran pérdida, lástima, que harán las letras.
Antes que el cielo de Latona perfecto,
Hubo gran diluvio más por ignaros cetros,
Que por largos siglos no se verá rehecho.

LXIII

Las flores pasadas disminuido el mundo,
Largo tiempo la paz tierras inhabitadas.
Hermana marchará por Cielo, tierra y onda.
Luego de nuevo las guerras suscitadas.

LXIV

De noche Sol pensarán haber visto
Cuando el puerco semi hombre se vea,
Rudio, canto, batalla al Cielo batir apercibido,
Y bestias brutas hablando se oirán.

LXV

Niño sin manos jamás visto tan grande locura,
El niño Real al juego de bolos herido.
El en pozo rotos fulgurados yendo a moler.
Tres bajo las cadenas por la mitad partidos.

LXVI

Quien desde entonces llevará las noticias,
Después de uno vendrá a respirar,
Viviers, Tournon, Montferrant y Pradelles,
Granizo y tempestad le hará suspirar.

LXVII

El gran hambre que siento acercarse,
Frecuentemente rondar, después ser universal,
Tan grande y largo que llegará a arrancar
Del bosque raíz y, el niño del pecho.

LXVIII

¡Oh que horrible y desgraciado tormento!
Tres inocentes que serán entregados,
Veneno sospechado, mal guardada traición,
Puesto en horror por verdugos borrachos.

LXIX

La gran montaña redonda de siete estadios,
Después paz, guerra, hambre, inundación.
Rodará lejos abismando grandes regiones,
Aún antiguas, y gran fundación.

LXX

Lluvia, hambre, guerra en Persia no cesada.
La fe muy grande traicionará al monarca:
Por fin en Galia comenzado,
Secreto augur para un ser parco.

LXXI

La torre Marina tres veces tomadda y retomada.
Por Españoles, Bárbaros y Ligurios:
Marsella y Aix, Arles por los de Pisa,
Devastación, fuego, hierro, saqueada Aviñon por Thurinc.

LXXII

De toda Marsella de habitantes cambiada,
Carrera y persecución hasta cerca de Lyon,
Narbona, Toulouse, por Burdeos ultrajadas,
Muertos cautivos casi un millón.

LXXIII

Francia tiene cinco partes por negligencia asediadas,
Túnez, Argel atacados por Persas:
León, Sevilla, Barcelona caída,
No soportará el combate por los Venecianos.

LXXIV

Después de haber estado navegarán a Egipto,
El gran socorro vendrá hacia Antioquía:
El pelo negro crespo sujetará el Imperio,
Barba de bronce se asará en la brochera.

LXXV

El tirano Siena ocupará Savona,
El fuerte ganado soportará combate marino:
Las dos armadas por la marca de Ancona.
Por miedo el jefe se examina.

LXXVI

De un hombre temido tal proferido será,
Que las tres hermanas habrán hecho el nombre:
Luego gran pueblo por lengua y hecho dirá,
Más que ningún otro tendrá fama y renombre.

LXXVII

Entre dos mares levantará promontorio,
Que luego morirá por la muerte del caballo:
El suyo Neptuno plegará vela negra.
Por Calpre y flota cerca de Rocheval.

LXXVIII

De un jefe avejentado nacerá sentido apagado.
Degenerando por saber y por armas:
El jefe de Francia por su hermana temido,
Campo dividido, concedido a los gendarmes.

LXXIX

Bazaz, Lectore, Condon, Ausch, Agine
Ahitos de leyes, querellas y monopolio:
Porque Bourd, Tolouse Bay pondrá en ruina,
Renovar queriendo su tauropolio.

LXXX

De la sexta clara esplendor celesta.
Vendrá tronar tan fuerte en la Borgoña,
Después nacerá monstruo de muy odiosa bestia,
Marzo, Abril, Mayo, Junio gran desastre y ruina.

LXXXI

Del rebaño humano nueve serán puestos aparte,
Del juicio y consejo separados,
Su fuerza será dividida en parte,
Kappa, Theta, Lambda muertos prohibidos dispersaos.

LXXXII

Cuando las columnas de madera gran temblor,
De austera conducta, cubierta de rúbrica.
Tanto vaciará fuera gran asamblea.
Temblar Viena y el país de Austria.

LXXXIII

La gente extraña dividirá botines.
Saturno en Marte su mirada furiosa.
Horrible extraño a Toscanos y Latinos.
Griegos que estarán a golpear curiosos.

LXXXIV

Luna oscurecida en las profundas tinieblas,
Su hermano pasa de color ferruginoso.
El gran escondido largo tiempo bajo tinieblas,
Entibiará hierro en la presa sanguina.

LXXXV

Por la respuesta de Dama Rey turbado,
Embajadores despreciarán su vida,
El grande a sus hermanos falseará doblado.
Por dos morirán ira, odio y envidia.

LXXXVI

La gran Reina cuando se vea vencida
Hará exceso de masculino valor.
Sobre caballo, río pasará totalmente desnuda,
Después, por el hierro, a fe hará ultraje.

LXXXVII

En el nosogeo fuego del centro de la tierra,
Hará templar alrededores de ciudad nueva
Dos grandes rocas largo tiempo harán guerra,
Luego Aretusa enrojecerá nuevo río.

LXXXVIII

El divino mal sorprenderá al gran Príncipe,
Un poco antes habrá mujer desposado
Su apoyo y crédito de golpe será débil.
Consejo morirá por la cabeza rapada.

LXXXIX

Todos los de Lérida estarán en el Mosela,
Llevando a la muerte a todos los del Loira y Sena.
El curso marino vendrá cerca de la alta vela,
Cuando Españoles abrirán toda vena.

XC

Burdeos, Poiters al son de la campaña.
A gran batalla irán hasta el Angon.
Contra Galos será su tramontana.
Cuando el monstruo odioso nacerá cerca de Orgon.

XCI

Los Dioses harán a los humanos aparición.
Por lo que serán autores de gran conflicto,
Antes Cielo visto serán espada y lanza,
Que hacia la mano izquierda será mayor aflicción.

XCII

Bajo uno la paz en todos sitios será clamada,
Pero no por mucho tiempo pillaje y rebelión,
Por rechazo ciudad, tierra y mar mermados.
Muertos y cautivos el tercio de un millón.

XCIII

Tierra Itálica junto a montes temblaría.
León y Gallo no muy confederados,
En lugar de miedo el uno al otro ayudarán.
Sólo Catulones y Celtas moderados.

XCIV

En el puerto Selin el tirano llevado a la muerte
La libertad sin embargo no recuperada:
El nuevo Marte por venganza y remordimiento,
Dama por fuerza de espanto honrada.

XCV

Ante Monasterio hallado niño gemelo,
De heroica sangre de monje y vetusto:
Su fama por secta lengua y potente sonido.
Que se dirá grandemente educado el gemelo.

XCVI

El que tenga a cargo destruir
Templos, y sectas, cambiados por fantasía:
Más a las rocas que a los vivos hará daño,
Por lengua ornada de orejas recogida.

XCVII

Lo que hierro, llama no supo lograr,
La dulce lengua al consejo hará:
Por reposo, sueño, el Rey hará soñar,
Más al enemigo en fuego, sangre militar.

XCVIII

El jefe que haya conducido pueblo infinito
Lejos de su cielo, de costumbres y lengua extraña
Cinco mil en Creta y Tesalia acabados,
El jefe huido salvado en la marina granja.

XCIX

El gran monarca que hará compañía
Con dos Reyes unidos por amistad:
¡Oh qué suspiro dará la gran comarca!
Hijos de Narbona alrededor, que piedad.

C

Largo tiempo en el cielo será visto gris pájaro,
Cerca de Dole y Toscana tierra:
Llevando en el pico una verdeante rama
Morirá pronto grande y acabará la guerra.

CENTURIA II

I

Hacia Aquitania por las Islas Británicas
De entre ellas mismas grandes incusiones:
Lluvias, heladas harán tierras inicuas,
Puerton Selín fuerte hará invasiones.

II

Las testa azul hará las testa blanca
Tanto mal como Francia ha hecho bien:
Muerto en la antena, gran ahorcado baja la rama,
Cuando presas de los suyos el Rey dirá cuánto.

III

Por el calor solar bajo el mar
Del Negroponto los peces medio cocidos,
Los habitantes los comerán,
Cuando Roda y Genner carezcan de pan.

IV

Desde Mónaco hasta Sicilia,
Toda la playa se convierta en desolada,
No habrá barrio, ciudad ni villa,
Que por los Bárbaros pillada sea y robada.

V

Que en pez, hierro y carta encerrados
Fuera saldrá, quién después hará la guerra,
Tendrá por mar su flota bien remada,
Apareciendo cerca de la Latina tierra.

VI

Cerca de las puertas y dentro de dos ciudades
Habrá dos axotes como nunca vio nada igual,
Hambre, dentro la peste, por el hierro fuera arrojados,
Pedir socorro al gran Dios inmortal.

VII

Entre varios a las islas deportados
Un ser nacido con dos dientes en la garganta:
Muriendo de hambre los árboles perdidos,
Para ellos nuevo Rey, nuevo edicto les forja.

VIII

Templos sagrados a la primera forma Romana,
Rechazarán los profundos fundamentos,
Tomando sus leyes primeras y humanas,
Persiguiendo, no totalmente, a los santos de los cultos.

IX

Nueve años el reino magro en paz estará,
Luego estallará sed tan sanguinaria.
Por él gran pueblo sin fe ni ley morirá.
Matado por otro mucho más clemente.

X

Antes de mucho tiempo todo quedará arreglado
Esperamos un siglo bien siniestro:
Es estado de máscaras y de solitarios bien cambiado:
Pocos encontrarán que en us filas quieran estar.

XI

El próximo hijo del mayor llegará a estar,
Tan elevado hasta el reino de los fuertes:
Su áspero gloria cada uno temerá.
Pero sus hijos del reino echados fuera.

XII

Ojos cerrados, abiertos de antigua fantasía,
El hábito de los solitarios será reducido a la nada:
El gran monarca castigará su frenesí,
Arrebatar de los templos el tesoro antes que nada.

XIII

El cuerpo sin alma no está ya en sacrificio,
Día de la muerte cambiado en natividad:
El espíritu divino hará al alma felíz,
Viendo el verbo en su eternidad.

XIV

En Tours, Gien, en guardia estarán ojos penetrantes,
Descubrirán de lejos la gran serena:
Ella y su séquito al puerto estarán entrando.
Combate, empujad, potencia soberana.

XV

Un poco antes monarca asesinado
Cástor, Pólux en nave, astro de crines:
El erario público por tierra y mar vaciado,
Pisa, Asti, Ferrara, Turín tierra prohibida.

XVI

Nápoles, Palermo, Sicilia, Siracusa.
Nuevos tiranos, fulgurantes fuegos celestes:
Fuerza de Londres, Gante, Bruselas y Susa,
Gran hecatombe, triunfo hará fiestas.

XVII

El campo del templo de la virgen vestal.
No alejado de Eze y montes Pirineos:
El gran conducto está escondido en la maleza,
Norte lanzados ríos y viñas injertadas.

XVIII

Nueva y lluvia súbita, impetuoso.
Impedirá súbitamente a los dos ejércitos:
Piedra, cielos, fuegos hacer la mar pedregosa,
La muerte de siete tiera y mares súbitamente.

XIX

Recién llegados a lugar construido sin defensa,
Ocupar la plaza hasta entonces inhabitable:
Prados, casas, campos, ciudades tomar a placer
Hambre, peste, guerra, extensión grande laborable.

XX

Hermanos y hermanas en diversos sitios cautivos,
Se encontrarán pasando delante del monarca:
Contemplar sus ramificaciones interpretadas,
Desagradable ver mentón, frente, naríz, las marcas.

XXI

El embajador enviado por birremes,
A medio camino por desconocidos repelido:
De refuerzo vendrán cautro trirremes,
Cuerdas y cadenas en Negroponto cargados.

XXII

El campo Ascop de Europa partirá
Acercándose cerca de la Isla sumergida:
De Arton ejército falange doblegará,
Ombligo del mundo la más grande voz subrogada.

XXIII

Palacios, pájaros, por pájaro perseguido,
Pronto tras el Príncipe advenido:
Cuantas veces fuera del río enemigo expulsado,
Fuera sostenido vuelo de pájaro capturado.

XXIV

Bestias feroces de hambre ríos tragar,
La mayor parte del campo contra Hister estará,
En jaula de hierro el grande hará llevar,
Cuando nada el hijo de Germano observará.

XXV

La guardia extranjera traicionará fortaleza.
Esperanza y sombra de más elevado matrimonio:
Guardia engañada caída en la presa.
Loira, Saona, Ródano, Gar a muerte ultraje.

XXVI

Por el favor que la ciudad hará
Al grande que pronto perderá campo de batalla
Huida las filas Pablo Tesino verterá,
Sangre, fuegos muertos ahogados a golpe de hacha.

XXVII

El divino verbo será desde el cielo golpeado,
Quien no podrá avanzar más adelante:
Volviendo a encerrar el secreto sellado,
Quien irá por encima y por delante.

XXVIII

El penúltimo con el apellido del profeta.
Tomará a Diana por su día y descanso:
Lejos vagará por frenética testa.
Y librando un gran pueblo de impuestos.

XXIX

El Oriental saldrá de sus sede.
Pasar los montes Apeninos para ver la Galia:
Traspasará el cielo, las aguas y nieve.
Y uno a uno golpeará con su contribución.

XXX

Uno a quien los dioses de Aníbal infernales,
Harán renacer, terror de los humanos:
Nunca más horror pudieron contar las jornadas,
Que sucedido venga por Babel a los Romanos.

XXXI

En Campania el Cassilino hará tanto,
Que no se verá que de aguas los campos cubiertos:
Ante el paso de la lluvia de largo tiempo,
Fuera de los árboles nada se verá de verde.

XXXII

Leche, sin ranas escurrirá en Dalmacia,
Conflicto dado, peste cerca de Baleens
Grande será el gemido por toda Eslovenia,
Entonces nacerá monstruo cerca y dentro de Ravena.

XXXIII

Por el torrente que desciende de Verona,
Por entonces que en Pau guiará su entrada:
Un gran naufragio y no menos en el Garona,
Cuando los de Gennes marcharen a su encuentro.

XXXIV

La ira insensata de combate furioso,
Hará en mesa por hermanos el hierro brillar:
Separar, herido, curioso.
El fiero duelo hará en Francia daño.

XXXV

En dos mansiones de noche el fuego prenderá,
Muchos dentro asfixiados y quemados:
Cerca de dos ríos pero sólo uno llegará:
Sol Arq y Caper todos serán muertos.

XXXVI

Del gran Profeta las cartas serán tomadas,
Entre las manos del tirano quedarán,
Defraudar a su rey serán su meta.
Pero su rapiña bien pronto le preocupará.

XXXVII

De este gran número que se le enviará.
Para socorrer al fuerte asediado,
Peste y hambre todo devorarán.
Fuera de los setenta que serán salvados.

XXXVIII

De condenados será hecho gran número.
Cuando los Monarcas se hayan reconciliado:
Pero uno de ellos estará tan contrario,
Que apenas juntos estarán unidos.

XXXIX

Un año antes del conflicto Itálico,
Germanos, Galos, Españoles en el fuerte,
Buscará el escollo casa de república,
Donde fuera de unos pocos, serán sofocados muertos.

XL

Un poco después sin demasiado intervalo,
Por mar y tierra será hecho gran tumulto,
Mucho más grande será la pugna naval,
Fuegos, animales, que más harán de insulto.

XLI

La gran estrella durante siete días arderá,
Nublado hará dos soles aparecer.
El gran mastín todas las noches aullará.
Cuando el gran pontífice cambiará de terreno.

XLII

Gallo, perros y Gatos de sangre serán ahitos,
Y de la plaga el tirano encontrado muerto,
En la cama de otro, piernas y brazos rotos.
Quien no tenía miedo de morir, muerte cruel.

XLIII

Durante la estrella cabelluda aparente,
Los tres grandes príncipes serán hechos enemigos:
Golpeados por el cielo paz en tierra temblorosa,
Pau, Timbre ondeante, serpiente sobre el borde puesta.

XLIV

El águila empujada en torno de pabellones,
Por otros pájaros de alrededor será perseguida:
Cuando el sonido de címbalos, tubos y campanas
Rendirán el sentido de la dama insensata.

XLV

Demasiado el cielo llora al Andrógino procreado,
Cerca del cielo sanre humana derramada:
Por muerte demasiado tarde gran pueblo recreado,
Tarde y pronto llega la ayuda esperada.

XLVI

Después de gran lucha humana mayor se apresta
El gran motor los siglos renuevan:
Lluvia, sangre, leche, hambre, hierro y peste,
En el cielo luz verde, corriendo larga centella.

XLVII

El enemigo gran anciano duelo muerte por veneno,
Los soberanos por infinito sojuzgados:
Piedras llover, esconder bajo el vellón.
Por muerte artículos en vano son llevados.

XLVIII

El gran ejército que pasará los montes.
Saturno en el Arco girando del pez Marte:
Venenos escondidos bajo cabezas de salmones,
Su jefe colgado en cuerda de izar.

XLIX

Los consejeros del primer monopolio,
Los conquistadores seducidos por Melita:
Rodas, Bizancio para sus exponentes polo.
Tierra necesitarán los perseguidores en la huida.

L

Cuando los Hainault, de Gante y de Bruselas
Vean en Langres el asedio puesto.
Tras sus flancos habrán guerras crueles.
La plaga antigua será peor que el enemigo.

LI

La sangre del justo en Londres será escasa,
Quemados por rayos de veintitrés los seis,
La dama antigua caerá de puesto alto.
De misma secta muchos serán muertos.

LII

En varias noches la tierra temblará,
En la primavera dos esfuerzos seguidos,
Corinto, Efeso en los dos mares nadará.
Guerra abierta por dos valientes de lucha.

LIII

La gran peste de ciudad marítima,
No cesará hasta que la muerte sea vengada
Del juesto sangre tomada por maldita sin crimen.
De la gran dama por ocultación ni ultrajada.

LIV

Por gente extranjera y Romanos lejana
Su gran ciudad tras ellos muy turbada,
Hija sin demasiado diferente dominio,
Tomado el jefe, terror de no haber sido arrasada.

LV

En el conflicto el grande que poco valía
A su último hará cosa maravillosa.
Mientras que Hadriano verá lo que quería,
En el banquete puñal al orgulloso.

LVI

Lo que peste y daga no han sabido definir
Muerte en el pozo cumbre del cielo batida:
El Abate morirá cuando ve arruinar,
Los del naufragio al escollo queriendo asirse.

LVII

Antes del conflicto el grande caerá
El grande ha muerto, muerto demasiado súbitamente.
Nave medio perfecta, la mayor parte nadará,
Tras el río de sangre la tierra teñida.

LVIII

Sin pie ni mano diente agudo y fuerte,
Por multitud al fuerte del puerto y el mayor nacido,
Cerca del puerto desleal transportado,
Selino brilla, pequeño, grande llevado.

LIX

Flota gala por apoyo de gran guardia,
Del gran Neptuno y sus tridentes sólidos.
Ocupaba Provenza por sostener gran banda.
Más Marte Narbona por jabalinas y dardos.

LX

La fe Púnica en Oriente rota.
Gran lud y Ródano, Loira y Tajo cambiarán.
Cuando el mulo el hambre haya repuesto.
Flota derrotada, sangre y cuerpos nadarán.

LXI

Euge, Tamins, Gironda y La Rochelle.
¡Oh sangre Troyana Muerte en el puerto de la flecha!
Tras el río en el fuerte puesta la escala.
Puntas fuego gran matanza bajo la brecha.

LXII

Mabus pronto entonces morirá, llegará.
De gente y bestias una horrible derrota.
Luego de golpe la venganza se verá,
Ciento, mano, sed, hambre, cuando corra el cometa.

LXIII

El Galo a Asón bien poco sojuzgará,
Pau, Marne y Sena harán sus furias a Perme,
Quien el gran muro contra ellos levantará:
El menor en el muro el grande perderá la vida.

LXIV

Secar de hambre, de sed, gente Genovesa,
Esperanza próxima se desvanecerá,
Sobre punto tembloroso será ley Gebenita,
Flota en el gran puerto no podrá fondear.

LXV

El parque inclinado gran calamidad,
Por Hesperia e Insubria hará,
el fuego en nave peste y cautividad.
Mercurio en el Arco Saturno fenecerá.

LXVI

Por grandes peligros el cautivo escapado,
Poco tiempo grande ha cambiado fortuna:
En el palacio el pueblo es atrapado.
Por buen augurio la ciudad asediada.

LXVII

El rubio de naríz ganchuda acometerá.
Por el duelo y echará fuera,
Los exiliados dentro hará volver a poner,
En los lugares marinos acometiendo a los más fuertes.

LXVIII

Del Aquilón los esfuerzos serán grandes,
Sobre el océano estará la puerta abierta:
El reino en Isla será restablecido.
Temblará Londres por vela descubierta.

LXIX

El rey Galo por la Céltica diestra,
Viendo discordia de la gran Monarquía.
Sobre las tres partes hará florecer su cetro,
Contra la capa de la gran Jerarquía.

LXX

El dardo del cielo se extenderá,
Muertos hablando de gran ejecución,
La piedra en el árbol la valiente gente rendida,
Ruido humano monstruo purga expiación.

LXXI

Los exiliados en Sicilia llegarán,
Para librar del hambre a la gente extranjera,
Al romper el día los Celtas le fallarán
La vida permanece a razón Rey se rinde.

LXXII

Ejército Céltico en Italia vejada,
De todas partes conflictos y gran pérdida,
Romanos huídos ¡Oh Galia golpeada!
Cerca del Tesino Rubicón pugna incierta.

LXXIII

En el lago Fucino de Benac la orilla,
Príncipe de Leman en el puerto del Orguión,
Nacido de tres brazos predice bélica imagen,
Por tres coronas al gran Endimión.

LXXIV

De Sens, de Autun llegarán hasta el Ródano,
Para pasar hacia los montes Pirineos,
La gente salir de la marca de Ancona
Por tierra y mar seguirá en grandes oleadas.

LXXV

La voz oída del insólito pájaro,
Sobre el cañón del respiral suelo,
Tan alta se elevará del grano la tarifa.
Que el hombre del hombre será antropófago.

LXXVI

Rayo de Borgoña será caso portentoso,
Que por lo que sea no podría ser,
De su senado sacro hecho vergonzoso.
Hará saber a los enemigos el asunto.

LXXVII

Por arcos fuegos, pez y por fuegos rechazados,
Gritos aullidos en la medianoche oídos:
Dentro se han metido por las murallas rotas,
Por canículas los traidores huídos.

LXXVIII

El gran Neptuno de la profundidad del mar.
De gente Púnica y sangre Gala mezclada:
Las Islas a sangre para el tardió remar.
Más le dañará que el oculto mal guardado.

LXXIX

La barba crespa y negra por ingenio.
Sojuzgará a la gente cruel y fiera:
El gran Chirén sacará a los lejos,
Todos los cautivos por Selín bandera.

LXXX

Tras el conflicto del dañado la elocuencia,
Por poco tiempo se trama falso descanso:
No se admite los grandes a la entrega,
Los enemigos son vueltos a propósito.

LXXXI

A través de fuego desde el cielo la ciudad casi quemada:
El Urn amenaza Deucalion nuevamente:
Sardinia molestada por los Púnicos,
Después de que Libra deje su Phaethon.

LXXXII

A través de hambre, la presa hará el lobo prisionero,
El agresor estará en extremo dolor.
El heredero teniendo la última antes de él.
El grande no escapará en el medio de la muchedumbre.

LXXXIII

El gran comercio de la gran Lyons cambiado,
La otra parte se vuelca a la ruina
Presa a los soldados barren afuera por pillaje:
A través de la montaña Jura y Suevia llovizna.

LXXXIV

Entre Campania, Siena, Florencia, Toscana,
Seis meses nueve dias sin una gota de lluvia:
La extraña lengua en tierra Dálmata,
Va a invadir, devastar toda la zona.

LXXXV

La vieja barba llena bajo la severa estatua
Hecha en Lyon sobre el Águila Celta:
El pequeño persevera muy lejos:
Ruido de armas en el cielo: Mar de Liguria rojo.

LXXXVI

Ruina para la flota cerca del Mar Adriático:
La tierra tiembla, se conmociona sobre el aire puesto en tierra:
Egipto tiembra Mahometanos incrementan,
El Heraldo se rinde para llorar.

LXXXVII

Después vendrá de remotos confines,
Príncipe Germano, sobre trono dorado:
La esclavitud y aguas reencontradas,
La dama sirve, su tiempo ya no es adorado.

LXXXVIII

El circuito del gran hecho ruinoso,
El hombre séptimo del quinto será:
De un tercio más grande el extranjero belicoso,
Mouton, Lutecia, Aix no garantizará.

LXXXIX

Un día se dividirán los dos grandes dueños,
Su gran poder aumentará:
La tierra nueva estará en sus elevadas garras,
Para el sanguinario el número está contado.

XC

Por vida y muerte cambiado el reino de Hungría,
La ley será más áspera que generosa:
Su gran ciudad de aullidos, quejas y gritos,
Cástor y Pólux enemigos en la lid.

XCI

Sol saliendo un gran fuego lejos se verá,
Ruido y claridad yendo hacia Aquilón,
En el círculo muerte y gritos oirán,
Por espada fuego, hambre, la muerte los espera.

XCII

Fuego color de oro del cielo en tierra visto,
Golpeado del alto nacido, hecho caso maravilloso:
Gran asesinato humano: presa del gran sobrino,
Muertos de espectáculos escapado el orgulloso.

XCIII

Muy cerca del Tiber junto a la Libitina,
Un poco antes de la gran inundación:
El jefe de la nave preso, puesto en la sentina,
Castillo, palacio en conflagración.

XCIV

Gran Pau, gran mal para Galos recibirá,
Vano terror en marítimo Lyon:
Pueblo infinito por el mar pasará.
Sin escapar un cuarto de millón.

XCV

Los lugares poblados serán inhabitables.
Para los campos habrá gran división:
Reinos dados a prudentes incapaces.
Entonces grandes hermanos muerte y disensión.

XCVI

Antorcha ardiendo en el cielo será vista de noche,
Cerca del final y del principio del Ródano,
Hambre, espada, tarde el socorro llegado.
El Persa vuelve a invadir Macedonia.

XCVII

Romano Pontífice guárdate de acercate.
De la ciudad que dos ríos bañan,
Tu sangre irá cerca de allí a ser esculpida,
Tu y los tuyos cuando florezca la rosa.

XCVIII Quien de sangre rocía el rostro,
De la víctima próxima sacrificio,
Temiendo en Leo, augurios por presagio,
Pero llevado a muerte por la prometida.

XCIX

Terror Romano que interpretó augurio.
Por gente Gala mucho será vejado:
Pero nación Celta remerá la hora.
Boreas, ejército demasiado lejos lo habrá empujado.

C

Dentro de las islas tan horrible tumulto.
Bien pronto no habrá más que bélica lucha.
Tan grande será de los predadores el insulto,
Que se vendrá a alinear en la gran liga.

CENTURIA III

I

Tras combate y batalla naval,
El gran Neptuno en su máximo esplendor:
Rojo adversario de terror se tornará pálido,
Poniendo al gran Océano en terror.

II

El divino Verbo dará a la substancia.
Comprendidos cielo, tierra, oro oculto a la leche mística,
Cuerpo, alma, espíritu teniendo toda potencia,
Tanto bajo sus pies como en la sede Celta.

III

Marte y Mercurio, y la plata toda junta,
Hacia el Mediodía extrema sequía:
Al fondo de Asia se dirá que la tierra tiembla,
Corinto, Efeso entonces perplejos.

IV

Cuando esté cerca la ausencia de los lunares,
Del uno al otro sin distar grandemente,
Frío, sequía, peligros en las fronteras,
En el propio sitio donde el oráculo dio comienzo.

V

Tras larga ausencia de los dos grandes luminarias,
Que ocurrirá entre Abril y Marzo:
¡Oh qué precio!: pero dos grandes generosos
Por tierra y mar socorrerán en todas partes.

VI

En el templo cerrado la masa no entrará,
Los ciudadanos dentro su fuerte cargarán:
Caballos, bueyes, hombres, la onda el muro tocará
Por hambre, sed, bajo los más débiles armados.

VII

Los fugitivos, fuego del cielo sobre las picas,
Conflicto cercano de cuervos remolones,
Desde tierra se grita, ayuda, socorro celestial,
Cuando cerca de los muros serán los combatientes.

VIII

Los Cimbrios junto a sus vecinos,
Despoblar casi a España lograrán:
Gentes amontonadas, Guyena y Lemosinos,
Estarán en liga y le harán campaña.

IX

Burdeos, Ruen y La Rochelle unidos,
Se mantendrán alrededor del gran mar Océano,
Anglos, Bretones, y los Flamencos unidos,
Los perseguirán hasta cerca de Ruen.

X

De sangre y hambre la mayor calamidad,
Siete veces se apresta a la marina plaga:
Mónaco en hambre, sitio tomado, cautividad,
El gran preso golpea encerrado en jaula.

XI

Las armas batir al cielo larga estación,
El árbol en medio de la ciudad caído:
Tomado, orín, espada, frente a tizón,
Cuando el monarca de Hadria sucumba.

XII

Por el tumor de Heb, Po, Tag, Tiber y Roma.
Y por el estanque Leman y Aretino:
Los dos grandes jefes y ciudades de Garona,
Presos, muertos, ahogados. Partir humano botín.

XIII

Por rayo en el arco oro y plata fundidos,
De dos cautivos el uno al otro comerá:
De la ciudad la mayor extensión,
Cuando sumergida la flota nadará.

XIV

Por la descendencia del gallardo personaje.
De Francia ínfima, por el padre infeliz:
Honores, riquezas, trabajo en su avanzada edad,
Por haber creído el consejo de un hombre probo.

XV

Corazón, vigor, gloria el reino cambiará
De todos los puntos en contra teniendo a su adversario:
Entonces Francia infancia por muerte sojuzgará,
Un gran Regente será entonces más contrario.

XVI

Un príncipe Inglés, Marte tiene su corazón de cielo,
Querrá perseguir su fortuna próspera:
De los dos duelos uno le atravesará la bilis
¡Ay de él! Bienamado de su madre.

XVII

Monte Aventino arder de noche será visto,
El cielo oscuro de golpe en Flandés,
Cuando el Monarca perseguirá a su sobrino,
Cuando gentes de la Iglesia cometerán tropelías.

XVIII

Después de la lluvia de leche bastante larga,
En varios lugares de Reims el cielo golpeado:
¡Oh qué conflicto de sangre cerca de ellos se apresta!
Padre e hijos Reyes no osarán acercarse.

XIX

En Luca sangre y leche lloverá,
Un poco antes cambio de pretor:
Gran peste y guerra, hambre y sed se verá,
Lejos de donde morirá su príncipe rector.

XX

Por las comarcas del gran río Bético,
Lejos de Iberia en el reino de Granada:
Cruces rechazadas por gentes Mahométicas,
Uno de Córdoba traicionará la comarca.

XXI

En el Crustamín por el mar Adriático,
Aparecerá un horrible pez,
De cara humana y cola acuática,
Que se pondrá a salvo del anzuelo.

XXII

Seis días al asalto ante la ciudad dada:
Librada será fuerte y áspera la batalla:
Tres la rendirán y a ellos perdonada,
El resto a fuego y sangre pasados.

XXIII

Si Francia pasa ultramar del mar Ligur,
Tú verás en islas y mares encerrado:
Mahoma contrario más mar Adriático,
Caballos y Asnos tu roerás los huesos.

XXIV

De la empresa gran confusión.
Pérdida de gente, tesoro innumerable:
Tú no debes hacer mayor tensión,
Francia a mi decir haces que seas recordable.

XXV

Quien en el Reino de Navarra llegue,
Cuando Sicilia y Nápoles estén juntos:
Bigorra y Landas por Foix entonces estarán,
De uno que de España estará muy allegado.

XXVI

Reyes y príncipes realizarán simulacros,
Augures, creídos como elevados arúspices:
Cuerno víctima dorada, y de azul, de acre.
Interpretados serán los presagios.

XXVII

Príncipe libio poderoso en Occidente,
Francés de Arabia tanto se inflamará,
Sabio en letras será condescendiente,
La lengua Araba en Francés traducir.

XXVIII

De tierra débil y pobre parentela,
Por decisión y paz llegará al Imperio.
Largo tiempo reinará una joven mujer,
Que nunca en el reino sucedió un tal peor.

XXIX

Los dos sobrinos en diversos lugares nutridos:
Naval pugna, tierras de padres caídos:
Llegarán hasta tan alto educados guerreros,
Vengar la injuria, enemigos sucumben.

XXX

El que lucha y hierro al hecho bélico
Habrá traído mucho más que lo tomado:
De noche en el lecho seis le darán la pica,
Desnudo sin arneses pronto será sorprendido.

XXXI

En los campos de Media, de Arabia y de Armenia.
Dos grandes ejércitos tres veces se enfrentarán,
Cerca de los ríos de Araxas la mesnada,
Del gran Solimán en tierra caerán.

XXXII

El gran sepulcro del pueblo de Aquitania
Se acercará hasta Toscana:
Cuando Marte esté cerca del rincón Germánico,
Y en tierra de la regente Mantuana.

XXXIII

En la ciudad en donde entrará el lobo,
Bien cerca de allí estarán los enemigos:
Ejército extranjero gran país gastará,
Las murallas y los Alpes los amigos pasarán.

XXXIV

Cuando la falta de Sol sea.
En pleno día el monstruo será visto,
De otra manera se le interpretará,
Carestía no importa, nadie lo habrá previsto.

XXXV

De lo más profundo del Occidente de Europa,
De gente pobre un joven niño nacerá,
Que por su lengua seducirá a las masas,
Su fama al reino de Oriente más crecerá.

XXXVI

Sepultado no muerto apopléjico,
Será encontrado con las manos comidas,
Cuando la ciudad maldecirá al hereje.
Que tenía sus leyes, le parecían cambiadas.

XXXVII

Antes del asalto la oración pronunciada,
Milán tomada por el Águila por emboscadas astutas,
Muralla antigua por cañones derribada,
Por fuego y sangre la merced pocos recibieron.

XXXVIII

La gente Gala y la nación extranjera,
De más allá de los montes, muertos, presos y afligidos,
Al menos contraria y cercana a la vendimia,
Por los señores en acuerdo signado.

XXXIX

Los siete en tres meses en concordia,
Para sojuzgar los Alpes Apeninos.
Pero la tempestad y Liguria cobarde,
Los castigan con súbitas ruinas.

XL

El gran teatro se levantará de nuevo,
Los dados lanzados y las redes tendidas,
Demasiado aparte el primero quedará,
Por arco postrados desde hace mucho deshechos.

XLI

Jorobado será elegido por el consejo,
Más odioso monstruo en tierra nunca visto,
El golpe volante atravesará el ojo,
El traidor al Rey por fiel recibido.

XLII

El niño nacerá con dos dientes en la garganta,
Piedras en Tuscia con la lluvia caerán,
Pocos años después no habrá ni trigo ni cebada.
Para alimentar a quienes de hambre desfallecen.

XLIII

Gentes de Tam, Loth y Garona,
Guardaos de pasar los Apeninos,
Vuestra tumba cerca de Roma y Ancona.
El negro pelo crespo hará trofeo levantar.

XLIV

Cuando el animal al hombre domestique,
Tres grandes penas y saltos hablará,
De rayo a virgen serán tan maléfico,
De tierra tomado y suspendido en el aire.

XLV

Los cinco extraños entran en el templo,
Su sangre vendrá a profanar la tierra:
Para los Tolosanos será bien duro ejemplo,
De uno que vendrá sus leyes a exterminar.

XLVI

El cielo (de Plancua la ciudad) nos presagia.
Por claras insignias y por estrellas fijas.
Que de su cambio súbito se acerca la era,
Ni por su bien ni por su maleficios.

XLVII

El viejo Monarca expulsado de su reino,
A los Orientes su socorro irá inquirir:
Por miedo de las cruces plegará su enseña,
En Mitilene irá por puerto y por tierra,

XLVIII

Setecientos cautivos atados rudamente,
Por la mitad asesinados rendido el fuerte:
La próxima esperanza vendrá tan pronta,
Pero no antes de que una quincena muerta.

XLIX

Reino Galo tu serás muy cambiado,
En lugar extraño es trasladado el Imperio:
En otras costumbres y leyes quedarás,
Ruen y Chartres te harán lo peor.

L

La república de la gran ciudad,
De ninguna manera querrá consentir.
Rey salir fuera por trompeta ciudad,
La escala al muro, la ciudad arrepentida.

LI

París conjura comenter un gran asesinato,
Blois lo hará salir en pleno efecto:
Los de Orleáns querrán volver a poner a su jefe.
Angers, Troyes, Langres, les harán una vileza.

LII

En el campo habrá tan larga lluvia,
Y en la Pouille tan gran sequía,
Gallo verá águila, el ala mal cumplida,
Por Lyon puesta será en extremidad.

LIII

Cuando el más grande se lleve al prisionero,
De Nuremberg, de Augsburgo y los de Basilea
Por Agripina al jefe de Franckfurt retomado,
Atravesarán por Flandes hasta la Galia.

LIV

Uno de los más grandes huirá a la Españas
Que en larga herida después sangrará,
Pasando ejércitos por las altas montañas,
Devastándolo todo, y después en paz reinar.

LV

En el año en que un tuerto en Francia reinará,
La Corte será en una buena metida,
El grande de Blois su amigo matará,
El reino puesto en mal y en duda doble.

LVI

Montauban, Nimes, Aviñon y Besiers.
Peste, tormenta y granizo a fines de marzo,
De París puente, Lyon muro, Montpellier,
Después de seiscientos y siete-veintitrés partes.

LVII

Siete veces cambiar veréis gente Británica,
Tintos de sangre en doscientos noventa años,
Libre sin duda por apoyo Germánico,
Aries duda su polo en descendente.

LVIII

Cerca del Rín de los montañas Nórdicas
Nacerá un grande de gentes demasiado tarde venido,
Que defenderá Sarmacia y Panonia,
Que no se sabrá lo que sucederá.

LIX

Bárbaro imperio por el tercero usurpado,
La más grande parte de su sangre llevará a la muerte:
Por muerte senil por él el cuarto golpeado,
Por miedo a que la sangre por la sangre no sea muerta.

LX

Por toda Asia proscripción,
Hasta en Misia, Lisia y Panfilia:
Sangre vertida por absorción,
De un joven negro repleto de felonia.

LXI

La gran banda y la secta crucífera.
Se levantará en Mesopotamia:
Del cercano río compañía ligera,
Que tal ley tendrá por enemiga.

LXII

A Carcasona llevará sus cuidados.
Romano poder estará del todo abajo,
Cerca del Duero por mar Cireneo cerrado,
Vendrá a atravesar los grandes montes Pirineos.

LXIII

La mano más corta y su herida cicatrizada,
Su gran vecino imitará los vestigios:
Ocultos rencores civiles y debates,
Retrasarán a los bufones sus locuras.

LXIV

El jefe de Persia llenará gran navío,
Flota de Trirremes contra gente Mahometana.
De Partia y Media, y saquear las Cícladas.
Descanso largo tiempo en el gran puerto Jónico.

LXV

Cuando el sepulcro del gran Romano hallado,
El día después será elegido Pontífice,
Del Senado sin embargo no será ratificado,
Envenenado, su sangre al sagrado esquife.

LXVI

El gran Bailío de Orléans condenado a muerte,
Será por uno de sangre vengativa:
De muerte merecida no morirá más que por suerte,
De pies y manos malla le hará cautivo.

LXVII

Una nueva secta de filósofos,
Despreciando muerte, oro, honor y riquezas.
De los montes Germánicos no serán limítrofes,
A seguirles habrá apoyo y presas.

LXVIII

Pueblos sin jefe de España y de Italia,
Muertos, afligidos en el Queroneso,
Su palabra traicionada por liviana locura,
La sangre nadará por toda la travesía.

LXIX

Gran ejército conducido por juventud,
Se entregará en manos de los enemigos,
Pero el viejo nacido de medio puerco,
Hará Chalon y Mascon ser amigos.

LXX

La gran Bretaña comprendida Inglaterra,
Se inundará de aguas tan alta
La liga nueva de Ausonia hará guerra,
Que contra ellos se alinearán.

LXXI

Los de las islas por tanto tiempo asediados,
Tomarán vigor fuerza contra enemigos:
Los de fuera muertos de hambre afligidos,
En mayor hambre que nunca quedarán sumergidos.

LXXII

El buen viejo vivo sepultado,
Cerca de gran río por falsa sospecha:
El nuevo viejo de riqueza ennoblecido,
Tomando todo el oro del rescate.

LXXIII

Cuando el reino llegue el cojo,
Competidor tendrá pronto bastardo:
Él y el reino se convertirán en tan miserables,
Que antes de que cure su hecho será bien tarde.

LXXIV

Nápoles, Florencia, Faenza e Imola.
Estarán en términos de tal enfado.
Que para complacer a los desgraciados de Nola.
Se excusarán de haber hecho a su jefe burla.

LXXV

Pau, Verona, Vicenza, Zaragoza.
Espadas lejanas, terrores de sangre húmedos:
Peste tan grande vendrá a la gran vaina,
Cercano socorro y bien lejos los remedios.

LXXVI

En Germania nacerán diversas sectas,
Acercándose mucho al feliz paganismo,
El corazón cautivo y pequeña recaudación,
Harán volver a pagar el verdadero diezmo.

LXXVII

El tercer clima bajo Aries comprendido,
El año mil setecientos veintisiete en octubre
El Rey de Persia por los de Egipto capturado:
Conflicto, muerte pérdida: a la cruz gran oprobio.

LXXVIII

El jefe de Escocia, con seis de Alemania,
Por gentes de mar Orientales cautivo:
Atravesarán Calpe y España,
Presentan en Persia al nuevo Rey temeroso.

LXXIX

El orden fatal sempiterno por cadena,
Hará girar por orden consiguiente:
Del puerto Foceo será rota la cadena,
La ciudad tomada, el enemigo poco y poco.

LXXX

Del reino Inglés el digno expulsado,
El consejero por ira arrojado al fuego:
Sus seguidores irán a caer tan bajo,
Que el bastardo será medio recibido.

LXXXI

El gran aullador sin vergüenza audaz,
Será elegido gobernador del ejército:
La valentía de su contendiente,
El puente roto, ciudad de miedo pasmada.

LXXXII

Freins, Antibes, ciudades alrededor de Niza,
Serán devastadas por mar y por tierra:
Los saltamontes tierra y mar viento propicio,
Tomados, muertos, troceados, robados, sin ley de guerra.

LXXXIII

Los largos cabellos de la Galia Céltica:
Acompañados de extranjeras naciones:
Apresarán la gente Aquitania.
Para sucumbir a sus intenciones.

LXXXIV

La gran ciudad será bien desolada,
De los habitantes ni uno solo allí vivirá:
Muro, sexo, templo y virgen violada,
Por hierro, fuego, peste, cañón pueblo morirá.

LXXXV

Por ciudad tomada por falsedad y fraude
Por medio de un bello joven atrapada,
Asalto dado a Raubine cerca de Laude,
Él y todos muertos por haberse equivocado.

LXXXVI

Un jefe de Ausonia a las Españas irá.
Por mar será detenido dentro de Marsella.
Antes de su muerte largo tiempo languidecerá.
Tras su muerte se verá gran maravilla.

LXXXVII

Flota Gala, no te acerques a Córcega.
Ni a Cerdeña o te arrepentirás.
Muy pronto moriréis privados de la ayuda anhelada.
Sangre nadará, cautivo no me creerás.

LXXXVIII

De Barcelona por mar tan grato ejército.
Toda Marsella de temor temblará:
Islas tomadas de mar ayuda estrecha,
Tu traidor en tierra nadará.

LXXXIX

En ese tiempo será frustada Chipre,
De su socorro por los del mar Egeo:
Viejos destrozados, pero por oscuros y miserables.
Seducido su Rey, Reino más ultrajado.

XC

El gran Sátiro y Tigre de Hircania,
Regalo presentado a los de Océano:
Un jefe de flota saldrá de Carmania:
Quien tomará tierra en el Tirreno Foceo.

XCI

El árbol que estuviera tanto tiempo muerto seco,
En una noche volverá reverdecer:
Cron Rey enfermo, Príncipe pie renqueante.
Gritando enemigos hará vela saltar.

XCII

El mundo cercano del último período.
Saturno todavia tarde estará de regreso:
Traslado imperio hacia naciones Brodes,
El ojo arrancado en Narbona alrededor.

XCIII

En Aviñón todo el jefe del Imperio,
Se detendrá por París desolado:
Tricastro aguantará la Anibálica ira.
Lyon por el contrario será mal consolado.

XCIV

De quinientos años más estima se le tendrá.
El que fuera ornato de su tiempo.
Después de golpe gran claridad dará,
Que por este siglo les convertirá en muy felices.

XCV

La ley Morisca se verá desfallecer,
Tras otra mucho más seductora:
Boristenes primero vendrá a caer,
Por dones y lengua una más atractiva.

XCVI

Jefe de Fossan tendrá garganta cortada,
Por el guía de sabueso y lebrel:
El hecho perpetrado por los del monte Tarpeyo.
Saturno en Leo 13 de febrero.

XCVII

Nueva ley tierra nueva ocupará,
Hacia Siria, Judea y Palestina:
El gran imperio bárbaro caerá,
Antes que Febos su siglo determine.

XCVIII

Dos reales hermanos tan fuerte guerrearán.
Que entre ellos será guerra tan mortal:
Que cada uno plazas fuertes ocupará,
De reino y vida será su gran querella.

XCIX

En los campos felices de Alein y de Vernegues.
Del monte Lebrón cercano de Durance,
Campos de dos partes conflicto será tan agrio,
Mesopotamia desfallecerá en Francia.

C

Entre Galo el último honrado,
De hombre enemigo será victorioso:
Fuerza y tierra en momento explorado
De un lanzazo cuando morirá el envidioso.


CENTURIA IV

I

Lo que queda de sangre no derramada.
Venecia ruega ayuda ser dada.
Tras haber tanto tiempo esperado,
Ciudad entregada a la primera corneta tocada.

II

Por muerte Francia hará un viaje.
Flota por mar, marchar a montes Pirineos,
España turbada, marchar gente militar:
Las más grandes Damas a Francia llevadas.

III

De Arras y Bourges de Brodes grandes enseñas.
Un mayor número de Gascones batir a pie,
Los del Ródano desangrarán las Españas:
Cerca del monte donde Sagunto está.

IV

El imponente Príncipe enojado, lamentos y querellas
De raptos y pillaje, por Gallos y por Líbicos:
Gran es por tierra mar ínfimas velas,
Hermana Italia estará persiguiendo Celtas.

V

Cruz paz, bajo un cumplido divino verbo,
España y Galia serán unidas juntas:
Gran guerra próxima y combate muy exacerbado.
Corazón tan valiente no habrá quien no tiemble.

VI

De hábitos nuevos una vez hecha la tregua.
Malicia trama y maquinación:
Primero morirá quien haga la prueba.
Color Venecia insidia.

VII

El menor hijo del grande y odiado Príncipe,
De lepra tendrá a los veinte años gran mancha.
De duelo su madre morirá bien triste y enflaquecida.
Y él morirá allí donde caen los cobardes.

VIII

La gran ciudad de asalto pronto y repentino,
Sorprendida de noche, guardia interrumpida:
Los centinelas y vigías, San Quintín,
Asesinados guardias y los portales rotos.

IX

El jefe del campo en medio de la lucha,
De un golpe de flecha será herido en el muslo,
Mientras que Ginebra en lágrimas y necesitada.
Será traicionada por Lausana y Suiza.

X

El joven Príncipe acusado falsamente.
Pondrá en un brete el campamento y en querellas:
Asesinado el jefe por defenderlo,
Cetro pacificador: después curar roces.

XI

El que se habrá cubierto de la gran capa.
Será inducido a algún caso perpetrar:
Los doce rojos vendrán a buscar bajo el manto
Bajo asesinato, asesinato se perpetrará.

XII

El mayor campo de ruta puesto en fuga,
Mucho más no será perseguido:
Ejército reacampado y legión reducida.
Luego fuera de Galia del todo será echado.

XIII

De la mayor pérdida noticias traídas,
El informe dado, el campamento se sorprenderá:
Bandas unidas encuentros revueltos,
Doble falange, grande abandonará.

XIV

La muerte súbita del primer personaje.
Habrá cambiado y puesto otro en el reino:
Pronto, tarde venido a tan alta y baja edad,
Que tierra y mar será necesario que se le tema.

XV

De dónde pensará venir la hambruna,
De allá vendrá la abundancia:
EL ojo del mar por avaro canino,
Para uno el otro dará aceite, trigo.

XVI

La ciudad franca de libertad hecha sierva,
De depravados y soñadores hecha asilo:
El Rey cambiado por ellos sin vergüenza,
De cien pasarán más de mil.

XVII

Cambiar a Beaune, Nuy, Chalons y Dijon.
El duque queriendo enmendar la Barrée
Marchando cerca del río, pez, pico de buceador
Verá la cola: puerta será cerrada.

XVIII

Los más letrados sobre los hechos celestes
Serán por Príncipes ignorantes reprobados:
Castigado por Edicto, perseguidos, como infames.
Y condenados a muerte allí donde sean encontrados.

XIX

Ante Rouen de Insubrios puesto asedio,
Por tierra y mar cerrar los pasos:
De Haynaut y Flandes, de Gante y los de Lieja,
Por favores arrebatarán las orillas.

XX

Paz, prosperidad mucho tiempo alabará,
Por todo su reino desierto la flor de lis:
Cuerpo muerto de agua, tierra allá lejos traerá.
Esperando vana hora de ser allá enterados.

XXI

El cambio será muy dificil.
Ciudad, provincia con cambio ganancia hará:
Corazón alto, prudente puesto, perseguido el hábil,
Mar tierra pueblo su estado cambiará.

XXII

La gran abundancia que será desechada,
En un momento será necesario al Rey,
La fe prometida de lejos será falseada,
Desnudo se verá en miserable desarraigo.

XXIII

La legión en la marina flota,
Cal, Sulfataras y pez, quemarán:
El largo descanso de la asegurada plaza,
Puerto Selino, fuego de Hércules los consumirá.

XXIV

Oído bajo tierra santa dama voz santa,
Humana llama por divina ver lucir.
Hará de los únicos de su sangre tiera teñida,
Y los santos templos por los impuros destruir.

XXV

Cuerpos sublimes sin fin al ojo visibles:
Obnubilar vendrán por estas razones:
Cuerpos, frente comprendidas, sin jefe e invisibles.
Disminuyendo las sagradas oraciones.

XXVI

El gran enjambre se elevará de abejas,
Que no sabrán de dónde sean venidas:
Debajo del bosque, lo esconden bajo el emparrado,
Ciudad traicionada por cinco lazos no anudados.

XXVII

Salón, Manfon, Tarascón de Sex, el arco,
Dónde está en pie todavía la pirámide:
Vendrán a liberar al Príncipe de Dinamarca,
Rescate maldito en templo de Artemisa.

XXVIII

Cuando Venus del Sol sea cubierta,
Bajo el esplendor será forma oculta:
Mercurio en fuego, les habrá descubierto,
Por ruido bélico será sometido al insulto.

XXIX

El Sol escondido eclipsado por Mercurio,
No estará más que en el cielo segundo:
De Vulcano Hermes será hecho pasto.
Sol será visto puro, rutilante y rubio.

XXX

Más de once Luna Sol no querrá
Todos aumentados y bajados de grado:
Y tan bajos puestos que poco oro se coserá,
Hasta que después hambre, peste, descubierto el secreto.

XXXI

La Luna en el plano de noche sobre el alto monte,
El nuevo vigía de un solo cerebro la ha visto.
Por sus discípulos ser inmortal amonesta,
Ojos al mediodía, fingiendo, manos, cuerpos al fuego.

XXXII

En lugares y tiempos carne al pescado dará lugar,
La ley común será hecha al contrario:
Viejo aguantará fuertemente tras ser lanzado del medio,
La amistad entre amigos será arrojada hacia atrás.

XXXIII

Júpiter se une más a Venus que a la Luna.
Apareciendo de plenitud blanca:
Venus escondida bajo la blancura de Neptuno
De Marte golpeado por la pesada rama.

XXXIV

El grande llevado cautivo a tierra extranjera.
De oro encadenado al Rey Quireno ofrecido:
El que en Ausonia, Milán perderá la guerra.
Y todos sus huesos sometidos a fuego y a hierro.

XXXV

El fuego extinguiéndose, las vírgenes traicionarán
La mayor parte de la banda nueva:
Rayo de hierro, lanza sólo los Reyes soportarán
Etruria y Córcega, de noche garganta iluminada.

XXXVI

Los juegos nuevos en Galia levantados,
Tras victoria de Insubre campaña:
Montes de Hesperia, los grandes aliados, trasladados.
De terror tiembla la Romaña y España.

XXXVII

Galo por saltos, montes vendrá a penetrar,
Ocupará el gran sitio de Insubre,
En lo más profundo su hueste hará entrar,
Génova, Mónaco empujarán al ejército rojo.

XXXVIII

Mientras que Duque, Rey, Reina ocupará,
Jefe Bizancio del cautivo en Samotracia,
Antes del asalto el uno al otro comerá,
A contrapelo seguirá de sangre la huella.

XXXIX

Los de Rodas pedirán ayuda.
Por la negligencia de sus herederos olvidado,
El imperio Árabe reemprenderá su curso,
Por Hesperia la causa se eleva.

XL

La fortaleza de los sitiados apretad,
Por pólvora al fuego profundizad en abismo,
Los mendaces serán todos vivos, apretad.
Nunca a los sacristanes se les vino encima tan doloroso.

XLI

Gímnico sexo cautivo en rehén,
Vendrá de noche a los guardianes engañar.
El jefe de campo engañado por su lenguaje.
Abandonará a la gente, será doloroso verle.

XLII

Ginebra y Langres por los de Chartres y Dole,
Y por Grenoble cautivo en Montlimard.
Seysset, Lausana, por fraudulento dolor.
Les traicionarán por oro sesenta marcos.

XLIII

Serán oídas en el cielo las armas batirse:
El mismo año los divinos enemigos,
Querrán leyes santas injustamente debatir,
Por rayo y guerra muy creyentes a muerte condenados.

XLIV

Dos grandes de Mende, y de Roudés y Milhau.
Cahours, Limoges, Chartres mala semana
De noche la entrada, de Burdeos un canto rodado.
Por Perigord al toque de campana.

XLV

Por conflicto Rey, reino abandonará,
El mayor jefe faltará a su deber,
Muerte infligida poco escaparán,
Todos destrozados, uno será testigo.

XLVI

Muy prohibido el hecho por excelencia,
Guárdate Tours de tu cercana ruina,
Londres y Nantes por Reims harán defensa.
No vayas más allá en el tiempo de las brumas.

XLVII

El negro terrible cuando haya probado
Su mano sanguínea por fuego, hierro, arco tendido,
Todo el pueblo estará tan aterrorizado,
De ver a los más grandes de cuello y pies colgados.

XLVIII

Llanura Ausonia fértil, espaciosa.
Producirá tábanos y tantos saltamontes.
Claridad solar se hará nublada.
Roer todo, gran peste venir de ellos.

XLIX

Delante del pueblo sangre será vertida,
Que del acto cielo no se alejará,
Pero de largo tiempo no será oído,
El espíritu de uno solo lo vendrá a testimoniar.

L

Libra vendrá a reinar las Hesperias,
De cielo y tierra sostener la Monarquía,
De Asia fuerzas ninguno verá parecidas,
Que siete no tienen por rango la jerarquía.

LI

Un Duque ávido a su enemigo seguirá,
Dentro entrará impidiendo a la falange,
Acosados a pie tan cerca les perseguirán,
Que la jornada conflicto cerca de Ganges.

LII

En ciudad importunada en sus muros hombres y mujeres,
Enemigos sin el jefe presto a su rey rendirse:
Viento será fuerte contra las gentes de armas,
Perseguidas serán por cal, polvo y ceniza.

LIII

Los fugitivos y prohibidos revocados,
Padres e hijos guarneciendo los altos pozos,
El cruel padre y los suyos sofocados,
Su peor hijo sumergido en el pozo.

LIV

Del nombre que nunca fue del Rey Galo.
Jamás hubo rayo tan temido,
Temblando de Italia, a España y a los Ingleses,
De mujer extranjera sumamente atento.

LV

Cuando la corneja sobre torre de ladrillo,
Durante siete horas no haga más que chillar:
Muerte presagiada de sangre estatua teñida,
Tirano asesinado, a los dioses pueblo regar.

LVI

Tras victoria de rabiosa lengua,
El espíritu templado en tranquilidad y reposo,
Vencedor sanguíneo por conflicto de la arenga,
Asar la lengua y la piel y los huesos.

LVII

Ignara molestia al gran Rey soportada,
Tendrá propósito defender las escrituras:
Su mujer no mujer por otro tentada,
Más doble dos ni fuerte ni grita.

LVIII

Sol ardiente en la garganta se pega,
De sangre humana regar tierra Etrusca:
Jefe cubo de agua, lleva su hijo a la huída,
Cautiva dama conducida a tierra Turca.

LIX

Dos sitiados en ardiente fervor,
De sed apagada por dos tazas llenas,
El fuerte arrasado, y un anciano soñador,
A los Ginebrinos de Nira muestra la traza.

LX

Los siete niños en rehenes dejados.
El tercero a su hijo asesinará
Dos por su hijo serán por estoque atravesados,
Génova, Florencia los encordará.

LXI

El viejo burlado y privado de su plaza,
Por el extraño que lo sobornará.
Manos de su hijo devoradas delante de su cara,
El hermano de Chartres, Orleans, Rouen traicionará.

LXII

Un coronel máquina ambición.
Se hará con el mayor ejército,
Contra su Príncipe finge invenciones,
Y descubierto será bajo las ramas.

LXIII

El ejército Celta contra los montañeses,
Que serán agarrados y tomados en la emboscada:
Campesinos frescos y expulsarán con fuerza,
Precipitados todos al filo de la espada.

LXIV

El desfallecido con ropas de burgués,
Vendrá el Rey a tentarle con su ofensa
Quince soldados la mayor parte de cuota.
Vida última y jefe de su hacienda.

LXV

Al desertor de la gran fortaleza,
Después de haber su lugar abandonado,
Su adversario hará tan gran proeza,
El Emperador tan pronto muerto será condenado.

LXVI

Su color desvaído de siete cabezas rapadas,
Serán sembrados diversos exploradores.
Pozos y fuentes de venenos rociados,
En el fuerte de Génova humanos devoradores.

LXVII

Mientras Saturno y Marte iguales arden,
El aire muy seco larga trayectoria,
Por fuegos, secretos de ardor gran lugar adusto,
Poca lluvia, viento cálido, guerras, incursión.

LXVIII

En lugar cercano no alejado de Venus,
Los dos más grandes de Asia y África,
Del Rin y Danubio que se dirá venidos,
Gritos, llantos en Malta y costa de Liguria.

LXIX

La ciudad grande los exiliados sostendrán,
Los ciudadanos muertos, asesinados y perseguidos.
Los de Aquilea en Parma prometerán,
Mostrar la entrada por lugares secretos.

LXX

Bien contiguo de los grandes montes Pirineos,
Uno contra el Águila gran ejército dirigirá,
Abiertas venas, fuerzas exterminadas,
Que hasta Pau el jefe vendrá a perseguir.

LXXXI

En lugar de esposa las hijas degolladas,
Asesino de gran falta no será superviviente,
Dentro de los pozos inundados,
La esposa extinta próxima a Aconil.

LXXII

Los Artómicos por Agen y Lestore,
En San Félix harán su parlamento:
Los de Basas vendrán en mala hora.
Tomar Condon y Marsan prontamente.

LXXIII

El sobrino mayor por fuerza probará,
El pacto hecho con corazón pusilánime,
Ferrara y Asti el duque atormentará,
Cuando en una noche se represente la pantomima.

LXXIV

Del lago Lemán y de Brannonices
Todos unidos contra los de Aquitania,
Germanos muchos, todavía más Suizos,
Serán deshechos con los de Humaine.

LXXV

Presto a combatir hará defección,
Jefe adversario obtendrá la victoria:
La retaguardia hará defensa,
Los derrotados muerte en el blanco territorio.

LXXVI

Los Nictóbriges por los de Perigord,
Serán vejados, sosteniéndose hasta en el Ródano,
El aliado de Gascones y Bigorne.
Traicionar el templo, el padre estando predicando.

LXXVII

Selin Monarca Italia pacífica.
Reinos Unidos, Rey Cristiano del mundo.
Muriendo querrá reposar en tierra sagrada:
Tras piratas haber expulsado de las olas.

LXXVIII

El gran ejército de la pugna civil.
En la noche entre el extraño encontrado.
Setenta y nueve asesinados dentro de la ciudad,
Los extranjeros pasados todos a la espada.

LXXIX

Sangre Real huída, Monhurt, Mas, Eguillon,
Llenos serán de Bordeleses las Landas,
Navarra, Bigorre puntas y aguijones,
Hambrientos, devorar de Lieja bellotas.

LXXX

Cerca del gran río, gran fosa, tierra arada,
En quince parte será el agua dividida:
La ciudad tomada, fuego, sangre, gritos, conflicto poner
Y la mayor parte concierne al coliseo.

LXXXI

Puente se hará rápidamente de barcas,
Pasar el ejército del Gran Príncipe Belga:
Dentro profundamente y no lejos de Bruselas,
Pasarán dde largo, separando siete de picas.

LXXXII

Hordas se acercan viniendo de Eslavia,
El Holacausto vieja ciudad arruinará:
Muy desolada verá su Rumania,
Después la gran llama extinguir no sabrá.

LXXXIII

Combate nocturno el valiente capitán.
Vencido huirá poco de gentes seguido:
Su pueblo emocionado, sedición no vana,
Su propio hijo lo tendrá asediado.

LXXXIV

Un grande de Auxerre morirá bien miserable,
Perseguido por aquellos que bajo él han estado:
Lleno de cadenas, después de un rudo cable,
En el año en que Marte, Venus y Sol puestos han esta

LXXXV

El carbón blanco del negro será calentado,
Prisionero hecho llevado a la carreta:
Moro Camello sus pies entrelazados,
Cuando el segundón monte el overo.

LXXXVI

El año en que Saturno en agua esté unido,
Con el Sol, el Rey fuerte y poderoso,
A Reims y Aix será recibido y ungido,
Tras conquistas asesinará inocentes.

LXXXVII

Un hijo del Rey tantas lenguas aprendidas,
A su antecesor en el reino diferente:
Su suegro al mayor hijo comprendido,
Hará perecer principal seguidor.

LXXXVIII

El gran Antonio de nombre de hecho sórdido.
De Pitiariasis hasta lo último roído:
Uno que de plomo querrá ser ávido,
Pasando el puerto de su elección será sumergido.

LXXXIX

Treinta de Londres secreto conjugarán,
Contra su rey, sobre el puente la empresa:
A él, fatalidades la muerte degustarán,
Un Rey elegido rubio, nativo de Frisia.

XC

Los dos ejércitos en los muros no podrán unirse
En este instante temblarán Milán, Ticino:
Hambre, sed, duda tan fuerte les asaltará
Carne, pan, ni víveres no tendrán un solo bocado.

XCI

Al Duque Galo obligado a batirse en duelo,
La nave Mellele Mónaco no aproximará,
Mal acusado, prisión perpetua,
Su hijo reinar antes muerte intentará.

XCII

Testa cortada de valiente capitán.
Será lanzada ante su adversario:
Su cuerpo pendido por la hueste a la antena,
Confuso huirá por remos con viento contrario.

XCIII

Una serpiente vista cerca del lecho Real,
Será por dama noche perro no ladrarán:
Cuando nacido en Francia un Príncipe tan Real,
Del cielo venido todos los Príncipes verán.

XCIV

Dos grandes hermanos serán echados de España,
El mayor vencido bajo los montes Pirineos:
Enrojecer mar, Ródano, sangre Lemán de Alemania
Nabón, Biterre, d’Agath, contaminados.

XCV

El reino de dos dejado bien poco mantendrán,
Tres años siete meses pasados harán la guerra
Las dos vestales contra revelarán,
Victor segundón en Arménica tierra.

XCVI

La hermana de la Isla Británica
Quince años antes que el hermano tendrá nacimiento:
Por su promesa por medio de la comprobación,
Sucederá al reino de balanza.

XCVII

El año en que Mercurio, Marte, Venus retrógados,
Del gran Monarca la línea no fallará
Elegido del pueblo el que usa cerca de Gagdole,
Que en paz y reino se hará muy anciano.

XCVIII

Los Albaneses pasarán dentro de Roma,
Por medio de Langres con tristeza domados,
Marqués y Duque no perdonan al hombre,
Fuego, sangre, muerte, nada de agua, marchito el trigo.

XCIX

El primogénito valiente de la hija del Rey,
Rechazará tan fuertemente a los Celtas,
Que llevará la cólera de tal modo
Poco y lejos, después profundo en los Hespéricos.

C

Del fuego celeste Real edificio,
Cuando la luz de Marte se desvanezca,
Siete meses gran guerra, muerte gente de maleficio.
Rouen, Evreux al Rey no faltará.

CENTURIA V

I

Antes venida de ruina céltica,
Dentro del templo dos parlamentarán,
Puñalada corazón, de un jinete en coraza y pica,
Sin hacer ruido el gran entierro.

II

Siete conjurados en banquete ostentarán,
Contra los tres el hierro fuera de navio:
Una de las dos fuerzas el grande hará conducir.
Cuando por el mazo. Último del frente le saca.

III

El sucesor del Ducado vendrá,
Mucho más allá que del mar de Toscana:
Gala Rama Florencia tendrá,
En su girón de acuerdo náutica Rana.

IV

El gran mastín de la ciudad arrojado,
Será contrito por la extraña alianza,
Tras en los campos haber expulsado el ciervo,
El lobo y el oso se desafiarán.

V

Bajo sombra falsa de eliminar la servidumbre.
Pueblo y ciudad usurpará el mismo:
Peor hará por fraude de joven puta,
librada al campo leyendo el falso prólogo.

VI

Al rey el augur sobre el jefe la mano pone,
Vendrá a rogar por la paz Itálica:
En la mano izquierda cambiará el cetro,
Del Rey que será Emperador pacífico.

VII

Del Triunviro se hallarán los huesos,
Buscando hondo tesoro enigmático,
Los de alrededor no reposarán.
Este caver mármol y plomo metálico.

VIII

Será dejado fuego ardiente, muerte escondida.
En los globos horribles y terroríficos,
De noche en ciudad marítima en pólvora dejada,
La ciudad en fuego, el enemigo favorable.

IX

Hasta el fondo del gran arco demolido,
Por jefe cautivo el amigo anticipado:
Nacerá dama frente, cara barbada,
Cuando por astucia Duque a muerte atrapado.

X

Un jefe Celta en el conflicto herido,
Tras la cueva viendo a los suyos morir abatidos:
De sangre y heridas y de enemigos rodeado.
Y auxiliados por desconocidos de cuatro.

XI

Mar por solares umbrales no pasará,
Los de Venus ocuparán toda África:
Su reino más Saturno no ocupará,
Y cambiará la parte Asiática.

XII

Junto al lago Lemán será conducido,
Por gracia extraña ciudad queriendo traicionar:
Antes de su asesinato en Augsburgo la gran huido,
Y los del Rin la invadirán.

XIII

Por gran furor el Rey Romano Bélgica,
Vejar querrá por falange bárbara:
Furor horrísono expulsará a gente Líbica
Desde Panonia hasta Hércules el ara.

XIV

Saturno y Marte en Leo España cautiva,
Por jefe Líbico en el conflicto atrapado,
Cerca de Malta, Herederos cogidos vivos.
Y Romano cetro será por Gallo golpeado.

XV

Navegando cautivo hecho gran Pontífice,
Grande tras caer los clérigos cumultuosos:
Segundo elegido ausente su bien trastocado,
Su favorito bastardo a muerte matado.

XVI

A su alto precio más la lágrima gustada,
De humana carne por muerte en ceniza convertida,
A la isla de Faros por Cruzados perturbada,
Mientras en Rodas aparecerá duro espectro.

XVII

De noche pasando el Rey cerca de un callejón,
El de Chipre y principal acecho:
El Rey vencido, la mano huye a lo largo del Ródano,
Los conjurados irán a muerte darle.

XVIII

De duelo morirá el infeliz perseguido,
Celebrará su vencedor la hecatombe:
Prístina ley, franco edicto abreviado,
El muro y Príncipe al séptimo día caen.

XIX

El gran Real de oro, de bronce aumentado,
Rota la paz, por joven abierta guerra:
Pueblo afligido por un jefe lamentado,
De sangre bárbara será cubierta tierra.

XX

Más allá de los Alpes gran ejército pasará,
Un poco antes nacerá monstruo de Gap:
Prodigioso y súbito se volverá,
El gran Toscano a su lugar más habitual.

XXI

Por el fallecimiento del Monarca Latino,
Los que habrá por el reino socorridos:
El fuego lucirá dividido el botín,
La muerte pública a los valientes incurridos.

XXII

Antes que a Roma grande haya rendido el alma,
Espanto grande al ejército extranjero:
Por escuadrones la emboscada cerca de Parma,
Después de los rojos juntos harán festín.

XXIII

Los dos contentos serán unidos juntos,
Cuando la mayoría en Marte sean unidos:
La grande de África en espanto y temblor,
Duunvirato por el ejército desunido.

XXIV

El reino y ley sin Venus contruídos,
Saturno tendrá bajo Júpiter imperio:
La ley y reino por el Sol elevados,
Por Saturninos soportarán lo peor.

XXV

El Príncipe Árabe Marte, Sol, Venus, León,
Reino de Iglesia por mar sucumbirá,
Hacia Persia bien cerca de un millón,
Bizancio, Egipto, hacia septiembre invadirá.

XXVI

La gente esclava por un acontecimiento marcial,
Vendrá en alto grado tan elevada:
Cambiarán Príncipe, nacerá un Provincial,
Pasar el mar flota en los montes reclutada.

XXVII

Por fuego y armas no lejos del mar Negro,
Vendrá de Persia ocupar Trebisonda:
Temblar Fato, Metelín, Sol alegre,
De sangre Áraba de Adria cubierta ola.

XXVIII

El brazo pendiente a la pierna atado,
Rostro pálido, en el seno puñal escondido:
Presas que serán heridas en la pelea,
Al grande de Génova será el fuego dejado.

XXIX

La libertad no será recobrada,
Lo ocupará negro, fiero, villano, inicuo
Cuando la materia del puente sea labrada,
De Hister. Venecia enojada la república.

XXX

Todo alrededor de la gran ciudad,
Habrá soldados alojados por campos y villas:
Dar el asalto París, Roma incitada.
Sobre el puente se hará gran pillaje.

XXXI

Por tierra Antigua jefe de la sapiencia,
Quien en el presente es la rosa del mundo:
Puente arruinado y su gran preeminencia,
Será súbdito y náufrago de las olas.

XXXII

Donde todo lo bueno está, todo bien Sol y Luna,
Es abundante, su ruina se aproxima:
Del cielo se acerca aventar su fortuna,
En mismo estadio que la séptima roca.

XXXIII

De los principales de la ciudad rebelde,
Que se esforzarán para libertad lograr:
Destrozar machos, infeliz revoltijo,
Gritos, lamentos en Nantes lastimosos de ver.

XXXIV

De lo más profundo de Occidente Inglés,
Donde está el jefe de la Isla Británica:
Entrará flota en Gironda por Blois,
Por vino y sal, fuegos escondidos en barricas.

XXXV

Por ciudad franca del gran mar Selín,
Que lleva todavía en el estómago la piedra,
Inglesa flota vendrá bajo la bruma,
Un ramo tomar, de gran abierta guerra.

XXXVI

De hermana el hermano por simulado fingimiento,
Vendrá mezclar rociada en mineral:
Sobre la placenta dada a vieja tardía,
Muerte, el que guste será simple y rural.

XXXVII

Trescientos estarán en una voluntad y acuerdo,
Que para venir al fin de su espera,
Viente meses después todos y recuerdos,
Su Rey traicionado simulando odio fingido.

XXXVIII

Este gran Monarca que al muerto sucederá,
Dará vida ilícita y lúbrica,
Por indolencia a todos concederá,
Que al fin será necesaria la ley Sálica.

XXXIX

Del verdadero ramo de flores de lis salido,
Nombrado y situado heredero de Etruria:
Su sangre antigua de larga mano tejida,
Hará Florencia florecer en los blasones,

XL

La sangre Real estará tan mezclada,
Obligados estarán Galos de Hesperia:
Se esperará que término haya pasado,
Y que memoria de la voz se desvanezca.

XLI

Nacido bajo las sombras y jornada nocturna,
Será en reino y bondad soberana:
Hara renacer su sangre de la antigua urna,
Renovando siglo de oro para el bronce.

XLII

Marte elevado a su más alto apogeo,
Hará retirarse a los Alobrogos de Francia:
La gente Lombarda hará tal espanto,
A los del Águila comprendidos bajo la Balanza.

XLIII

La gran ruina de secretos no se aleja,
Provenza, Nápoles, Sicilia, Seez y Ponce,
En Germania, en el Rin y Colonia,
Vejados a muerte por todos los de Maguncia.

XLIV

Por mar rojo será capturado por piratas,
La paz estará por ello en peligro:
La ira y la avaricia cometerán por santo acto,
Al gran Pontífice será el ejército doblado.

XLV

El gran Imperio será pronto desolado,
Y trasladado cerca de bosque de las Ardenas,
Los dos bastardos por el primogénito privado,
Y reinará Aenobarbus, nariz de pajarraco.

XLVI

Por sombreros rojos, querellas y nuevos cismas,
Cuando se haya elegido al Sabinés:
Se producirá contra el mundo sofisma,
Y será Roma dañada por Albaneses.

XLVII

El gran Áraba marchará muy delante,
Traicionado será por los Bizantinos:
La antigua Rodas se pondrá por delante,
Y mayor mal por los otros Panones.

XLVIII

Tras gran aflicción del cetro,
Dos enemigos por ellos serán vencidos:
Flota de África a los Panones irá nacer
Por mar y tierra harán horribles cosas.

XLIX

Nadie de España, sino de la antigua Francia
No será elegido para la temblorosa nacela.
Al enemigo se la hará fianza,
Quien en su reino será peste cruel.

L

El año en el que los hermosos del lis tengan la edad,
Uno de ellos tendra la gran Rumania:
Temblar los montes, abierto Latino pasaje,
Paz marchar contra fuerte de Armenia.

LI

La gente de Dacia, de Inglaterra y Polonia,
Y de Bohemia harán nueva liga:
Para pasar al otro lado de Hércules la columna,
Barcinos, Tirrenos levantar cruel intriga.

LII

Un Rey hará que dará al opuesto,
Los exiliados elevados sobre el reino:
De sangre nada: la gente casta hipólita,
Y florecerá largo tiempo bajo tal enseña.

LIII

La ley de Sol y Venus contendientes,
Apropiándose del espíritu de la profecía,
Ni uno ni otro serán oídos,
Por el suelo estará la ley del gran Mesías.

LIV

Del Ponto Euxino y la gran Tartaria.
Un Rey será que vendrá ver Galia,
Traspasará Alana y Armenia,
Y en Bizancio dejará sangrante Galia.

LV

De la Feliz Arabia tierra.
Nacerá poderosos de ley Mahometana,
Vejar España, conquistar Granada.
Y más por mar a la gente de Liguria.

LVI

Por el óbito del muy anciano Pontífice,
Será elegido Romano de buena edad.
Que será dicho que su sede desmerece,
Y mucho vivirá y de picante obra.

LVII

Saldrá del monte Gaulsier y Aventino.
Que por el agujero advertirá al ejército,
Entre dos rocas será hecho el botín,
De Sext mansol perder el renombre.

LVIII

Del acueducto de Uticense, de Garda.
Por el bosque y monte inaccesible,
Rodeado por el puente será golpeado con el puño,
El jefe nemeo que será tan terrible.

LIX

Para el jefe Inglés de Nimes demasiado temor,
Hacia España en auxilio de Aenobarbo
Varios morirán por Marte abierto este día,
Cuando en Artois caiga estrella en barba.

LX

Por testa pelona vendrá a ser dificil elegir,
Más que su carga que lleva pasará:
Tan gran furor y rabia hará decir,
Que a fuego y sangre todo sexo cortará.

LXI

El hijo del grande no siéndolo en su nacimiento,
Subyugará los altos montes Apeninos:
Hará temblar a todos los de la balanza,
Y de los montes fuego hasta Mont-Cenis.

LXII

Sobre las rocas sangre se verá llover,
Sol Oriente, Saturno Occidente:
Cerca de Orgon guerra, en Roma gran mal ver,
Naves hundidas, y tornado el Tridente.

LXIII

De vana empresa el honor inmerecido clama,
Galeotes errantes por latinos, frio, hambre, olas.
No lejos del Tíber de sangre la tierra teñida.
Y solxe humanos serán diversas plagas.

LXIV

Los reunidos por reposos de gran número,
Por tierra y mar consejo contra mandato:
Cerca del Otoño Génova, Niza de la sombre,
Por campos y villas el jefe en contrabando.

LXV

Súbitamente venido el temor será grande,
Los principales del asunto escondidos:
Y dama inflamada nunca volverá a ser vista
Y poco a poco serán los grandes furiosos.

LXVI

Bajo los antiguos edificios vestales,
No alejados de acueducto en ruinas:
De Sol y Luna son los relucientes metales,
Ardiente lámpara Trian de oro titila.

LXVII

Cuando jefe Perusa no ofrezca su túnica,
Senos cubiertos todos desnudos expoliar,
Serán hechos siete hecho Aristocrático,
El padre y el hijo muerte por herida en garganta.

LXVIII

En el Danubio y del Rin vendrá a beber
El gran Camello, no se arrepentirá:
Temblar del Ródano, y más fuertes los del Loira,
Y cerca de los Alpes el Gallo lo arruinará.

LXIX

Ya no será más el grande en falso sueño,
La inquietud vendrá a tomar reposo:
Levantad falange de oro, azul y bermellón,
Sujuzgar África, roerla hasta el hueso.

LXX

Las regiones sujetas a la Balanza,